Hace medio siglo, cuando una mujer estaba embarazada, la trataban como a una enferma. Ahora resulta que está mal visto no encontrarse bien durante el embarazo. Una mujer moderna siempre debe decir que se encuentra mejor que nunca y que no tiene ninguna molestia. Es como lo de "me gusta ser mujer".
Hoy en día hay que demostrar que eres capaz de seguir con tu vida como si nada a pesar de pertenecer al sexo femenino. Pero el problema es que una mujer embarazada está sufriendo cada día una verdadera revolución en su cuerpo a la que tiene que prestar atención. Por ejemplo, si se siente cansada, es porque su organismo está bajo de energía; si tiene hambre, es porque el niño reclama alguna sustancia determinada; y, si no se siente bien, es porque su cuerpo está desequilibrado a nivel hormonal, circulatorio, digestivo y muscular.
Ignorar las señales de aviso que emite nuestro cuerpo puede traer graves consecuencias para la mujer y su bebé. Por eso cada vez es más habitual que los niños nazcan prematuros y con bajo peso, lo cual les puede dejar secuelas.
La solución no es otra que tomarse en serio el embarazo. Cuando llega el momento, hay que volverse egoístas. La salud es lo primero. Los bebés, mal que nos pese, son unas criaturas muy vulnerables. Hace medio siglo no los sacaban nunca de casa.
Ahora la gente viaja tranquilamente con bebés recién nacidos, corriendo riesgos innecesarios con ellos. Un hijo es algo demasiado importante y, si hay que sacrificar unas vacaciones para cuidarlo, siempre será mejor que lamentarse después. Así que no debemos creer que la ciencia ha avanzado tanto en estos años que ya no hay nada que temer. Nuestros hijos se merecen unos padres que les cuiden y protejan desde el primer momento.