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Menopausia, ¿un tema exclusivamente femenino?

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La menopausia es una etapa en la vida de la mujer en la que no sólo los cambios hormonales producen efectos emocionales y psicológicos. ¿Cómo influye esta crisis por la que también atraviesan los hombres?

Durante la menopausia, aproximadamente un 35 por ciento de las mujeres sufren algún grado de disfunción sexual; esto obedece a la disminución de estrógenos por el ovario, en gran parte.

Pero un porcentaje que oscila entre un 10-20 por ciento de mujeres tienen un aumento de la función sexual. Estas mujeres, según diferentes estudios, incrementan su apetito sexual por diversas razones:
- Nueva pareja (en general más joven, pero no necesariamente).
- Mayor privacidad por independencia de los hijos.
- Pérdida del temor al embarazo (sensación de “Liberación”).
- Mejor relación con su pareja (mayor tiempo para estar juntos).
- Mujeres que reciben terapia de reemplazo hormonal.

En cambio, las mujeres que sufren de deterioro de su actividad sexual presentan múltiples dificultades, tales como:
- Disminución del deseo sexual (“Crisis de deseo”).
- Relaciones sexuales dolorosas.
- Dolor después de tener relaciones sexuales.
- Cambios físicos como el sobrepeso o aumento de la grasa corporal en abdomen, espalda, aparición de vello, que llevan a una disminución de la autoestima: fundamental para tener una vida sexual placentera.
- Cambios psicológicos en esta etapa: ansiedad, depresión, stress, muy presentes en la menopausia.

Disfunciones de su compañero o pareja:

La salud global de la pareja y, particularmente, la del compañero sexual, puede afectar positiva o negativamente a la mujer.
Por un lado, pueden aparecer enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión, que deben tratarse con medicamentos que suelen afectar a la sexualidad. Además, durante la menopausia, las mujeres demandan mayor atención médica y existe una clara tendencia a medicalizar sus problemas.

La formación médica tradicional se focaliza en la curación de las personas, y este enfoque no se correlaciona con las expectativas que tienen las mujeres en esta etapa de la vida. Las mujeres expresan su necesidad de tener un espacio de escucha a sus problemas, tanto en la consulta médica o bien en reuniones con sus pares. Considerando que la lista de prioridades es distinta para el profesional y para las mujeres, la respuesta a sus demandas en esta etapa de la vida no están cubiertas por la medicina tradicional; tal vez sea el momento de replantear la consulta médica y crear espacios o instancias de reflexión, de información, de educación y de prevención tales como talleres, medios gráficos, etc.

Aspectos psicológicos de la menopausia:

El conocimiento de este ciclo humano es de suma importancia para una mejor comprensión de este período. La crisis, como nosotros las visualizamos, son puntos nodales en la vida de una persona, que bajo condiciones favorables se convierten en pasos específicos de la maduración y desarrollo de los seres humanos que los preparan para enfrentar las metas y funciones de la fase vital siguiente.

La menopausia, al igual que la pubertad y el embarazo, es un período de crisis durante el cual se producen cambios y desequilibrios psíquicos y somáticos importantes. Se presenta una activación de conflictos psicológicos inconscientes y una reorganización intrapsíquica ante el hecho de la terminación de la capacidad reproductiva y el envejecimiento. Los problemas individuales se hacen más evidentes y es necesaria una nueva organización de las fuerzas psíquicas y de las emociones.

La crisis de la menopausia tiene sus fases y sume a algunas mujer transitoriamente en un espacio mental complejo, ambiguo, conflictivo y lleno de insatisfacciones, angustias y síntomas depresivos. Se puede ver, en algunos casos, afectada su autoimagen, su estado psicológico, su sexualidad, sus relaciones familiares, de pareja y su rendimiento.

La reacción de la mujer ante la presencia de la menopausia depende de la forma de aparición, de su edad, su estrato socio-cultural, nivel de desarrollo psico-sexual alcanzado, estructura psicológica, experiencias vivenciales, factores familiares, ambientales y su estado de salud física. La manera como la mujer resuelva las crisis es de gran significación, porque nos indica cómo va a enfrentar la fase siguiente de su ciclo vital.

Cuando la mujer madura elabora y asume los cambios psico-somáticos producidos por este desequilibrio emocional transitorio entra en una fase de gran adaptabilidad y de liberación creativa, con oportunidad para experimentar nuevas emociones y funciones, y así entrar con tranquilidad a la aceptación del próximo tramo de su vida. Por el contrario, cuando la salud psíquica es precaria, se produce una dificultad para manejar el surgimiento de conflictos intra-psíquicos, personales, familiares, ambientales y se recurre con altísima frecuencia a comportamientos autodestructivos o al aislamiento y la sensación de vacío.

Para un manejo profesional de esta crisis, la mayoría de las veces, sólo es suficiente establecer una cálida relación de apoyo, ofrecer unas pautas claras de manejo y dar elementos educativos, pronósticos y preventivos en lo fisiológico, psicológico y social.

La influencia sociocultural y familiar, está también condicionada por variables de personalidad, tales como las metas y las habilidades de afrontamiento. La autoconfianza, la estabilidad emocional, la fortaleza, la afectividad positiva y la autoestima pueden condicionar los niveles de bienestar en cualquier etapa del ciclo vital, así como la autodeterminación y habilidad de competencia. Se puede, pues, considerar que la mujer climatérica que posea altos niveles de autoestima y extraversión (en tanto apertura a las experiencias y la proyección de futuro que esta conlleva) tendrá una mayor propensión al bienestar psicológico.

Es verdad que hay mujeres que han sido introvertidas o han tenido una autoestima deficiente hasta esta etapa de su vida, pero aquí se presenta una nueva oportunidad de autoconocimiento y autovaloración, ya que con el final de la posibilidad de ser madre, se abren nuevas posibilidades que pudieron haber sido postergadas o incluso desconocidas hasta el momento. La capacidad de controlar los eventos de la vida y la proyección de futuro (elaboración de planes y proyectos) permite a las personas enfrentar los eventos que le acontecen, y desarrollar estrategias efectivas para transitarlos activamente.

"La menopausia no es una enfermedad, es una etapa de la vida de la mujer, que merece vivirse".

¿Cómo influyen ellos en esta etapa?

Vivimos en sociedades en las que cada vez es más obligatorio ser jóvenes. Igualmente, los seres humanos asociamos, muy asidua e intensamente, juventud con fertilidad, con capacidades productivas y reproductivas. Una sociedad que pondera los valores de la juventud y que se estructura sobre la producción y el consumo, necesariamente debe generar un mar de miedos en el hombre al que cada día se le viene encima la jubilación.

Es posible también que se sienta preocupado porque contribuye menos a la producción y muchas veces tiene que limitar el consumo. Ciertamente, cada vez son más las causas que pueden lesionar una masculinidad soportada en los roles tradicionales: quedar desempleado; percibir la manera justa como las mujeres empiezan a ocupar todo tipo de puestos de trabajo y como revalorizan su sexualidad, lo mismo que el derecho a su goce independientemente de su edad y estado civil, y cómo se liberan un poco de la carga de responsabilidad casi total que han venido cumpliendo en el seno de la familia.

En otros momentos, la familia representaba un refugio, una seguridad, un puerto para el hombre de esta edad. Hoy es muy probable que inclusive a la incertidumbre laboral, política y social, deba agregarse la de una familia que no tiene ni por qué ser eterna, ni estar orbitando alrededor de los designios del varón.

Es cierto que, a diferencia de las mujeres, los hombres no pierden su capacidad de procrear. Para quienes no han formado una familia aún y desean hacerlo, esto les deja abierta esta puerta por un tiempo indeterminado. Quienes sí han concretado el anhelo de tener una familia y sus hijos ya son grandes y van ganando cierta independencia, al igual que en la mujer, el embarazo es una preocupación que podría influir en su apetito sexual.

Hoy por hoy, la gran cantidad de divorcios y separaciones también ponen al hombre en un doble juego: por un lado tienen la ventaja de la capacidad reproductiva, lo que les permite rehacer su vida con una mujer de cualquier edad y compartir el proyecto de una nueva familia. Por otro, esto mismo es un riesgo para quienes no desean tener más hijos, y se relacionan con mujeres que no han llegado a la menopausia.

El tema de la menopausia ha adquirido mucha importancia debido a que la expectativa de vida de la mujer a partir de esta época alcanza aproximadamente de 25 a 30 años, tiempo que corresponde a una tercera parte, y en algunos casos puede llegar a ser la mitad de su vida.

Al mirar la relación de pareja, se puede apreciar como muchas de ellas han madurado, se han fortalecido y han construido a través del tiempo una relación armónica y placentera, con la participación y el compromiso de ambos. Tanto el hombre como la mujer, durante esta época hacen balance de lo realizado en la vida, en forma implícita o explícita, miran los logros y las frustraciones y, si el resultado es positivo, se fortalece la integridad de la pareja y se aumenta la confianza para emprender nuevas etapas.

Sin embargo, cuando es negativo se tiene la posibilidad de hacer los cambios necesarios para mejorar y poder así obtener gratificación en los años venideros, lo que exigiría un mayor esfuerzo personal, y poder dar un sentido a la vida, o en caso contrario muchas parejas optan por separarse.

Cambios físicos en el varón (que influyen en la relación de pareja)

La respuesta sexual masculina también cambia con el paso de los años como consecuencia del envejecimiento, aparición de enfermedades y consumo de medicamentos. En general, los cambios incluyen:

- La erección tarda más tiempo en conseguirse

- Se necesita mayor variedad de estímulos para conseguir la erección

- Se tarda más tiempo en conseguir la eyaculación o, por el contrario, se presenta una eyaculación precoz.

- La erección se pierde rápidamente tras la eyaculación.

Estos cambios acomplejan a muchos varones y se retraen de las relaciones sexuales, que la mujer erróneamente interpreta como una pérdida de atractivo femenino. Estas situaciones crean un círculo vicioso si no se habla abiertamente de la situación de cada uno, de manera que la comunicación es fundamental en todo lo relacionado con la sexualidad.

Si ambos logran una buena comunicación (para lo que, a veces, es necesario que busquen ayuda) podrán sortear este obstáculo y recuperar un vínculo sin prejuicios y sin la contaminación de las presiones de una sociedad audiovisual.

La mujeres debemos prepararnos para llevar a la segunda mitad de nuestras vidas, activas, saludables y fuertes; con la fuerza que nos da el conocimiento y la experiencia de ser mujer.

Es fundamental reeducar tanto a mujeres como a hombres en el concepto de belleza, y de madurez. Lentamente, se están produciendo algunos cambios a nivel publicitario en medios masivos de comunicación y una apertura a culturas orientales.

Pero el cambio no ha hecho más que comenzar y todavía pesan las demandas sociales sobre nuestros hombros. Nosotros como profesionales, nosotras como mujeres, los que somos padres, docentes o parejas; cada uno desde su lugar, podemos ser agentes de cambio.

La vida puede disfrutarse a lo largo de todas sus etapas. Esta es una gran verdad que como sociedad tenemos que aprender. El desafío es derribar viejas creencias limitantes y dar lugar a las nuevas, pero antes tenemos que empezar por nosotros mismos.

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