Es triste ver en las noticias la cantidad de chicos que caen en la drogadición, en robos y en la verguenza de ver como secuestran, violan o matan a jovencitas. Es triste comprobar que quizás mucha de esta culpa la tengamos nosotros, sus familias.
’Niños de hoy, hombres del mañana’. Esta es una gran frase, que he leído, sino igual al menos parecida. El dicho, en cuestión es de un gran sabio, que desde luego me ha llamado la atención por lo cierto que es su razonamiento: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. ¡Qué verdad tan grande ha dicho este gran filósofo y matemático!
Los niños de hoy, por el alto nivel de vida del que hemos podido disfrutar en casi todos los países occidentales, antes de la actual crisis económica, se han acostumbrado a conseguir siempre todo lo que han querido, sin importarnos a nosotros los padres, el haberles consentido caprichos que son verdaderos lujos, eso ha contribuido, en gran parte, que muchos chicos, al llegar a la edad adulta, no quieran ni realizar unos estudios, ni trabajar y labrarse un porvenir, hecho por el cual, al ser hombres, terminan convirtiéndose en unos parias, que más que beneficiar a la sociedad, lo que hacen es perjudicarla, ya que cometen delitos y robos, como acabo de leer en unos noticiarios, y que desgraciadamente no vale la pena comentar, pues son hechos que ocurren a diario.
Lo cierto es que si nosotros, los padres, fuéramos un poquito más conscientes y supiéramos cuando es necesario un premio o un castigo, seguramente sabrían valorar más cualquier regalo, pero también se darían cuenta de lo importante que puede ser cualquier necesidad, por pequeña e insignificante que sea en otras personas más necesitadas, por ejemplo, una cosa tan trivial como puede ser ayudar a un anciano, o a un niño que tiene una discapacidad por lo que necesita ayuda, o algo tan importante como es el no abusar de la ignorancia de un niño inmigrante, con distinto color u otra raza que no es la nuestra.
Si de pequeños les enseñamos a valorar estas y otras muchas cosa, el hombre, o mujer, es igual en ambos sexos, que todos llevamos dentro, y que se desarrollará en muy pocos años, seguro que se comportaría mejor. Si educamos más responsablemente a nuestros hijos, de mayores no habrá tanta delincuencia, ni robos, ni violaciones, ni drogas…, etc. etc. Seamos no duros con ellos, pero al menos, no les demos todos los caprichos que quieran.
Por el bien de la sociedad: aprendamos a educar a nuestros hijos, y dejemos que los profesores hagan su labor, no les entorpezcamos, poniéndoles todo tipo de pegas.