Cajón desastre

Noviembre, ni tan triste, ni tan melancólico

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Noviembre, marca el final de la etapa veraniega, de ahí probablemente la triste fama que tiene, pero es un mes en el que la diversidad de color de los árboles y del paisaje, lo hace hermoso a la vista de muchos.

Empezamos otro nuevo mes, un mes largo y triste. Llega con varios días festivos dedicados a recordar a nuestros seres queridos a las visitas a los lugares que ellos eligieron como su última morada. Otros, los que han planeado un puente más divertido, se han cogido las maletas y han podido disfrutar, de un mes de Noviembre cargado de luz, sol y calor, a pesar de lo que su nombre representa, esta año ha sido atípico y todos de una forma u otra lo han podido disfrutar.
 
Noviembre con sus noches largas, oscuras y tristes para los más taciturnos y melancólicos, pero con preciosos amaneceres y deliciosas puestas de sol, para los que, como yo, amamos la Naturaleza, la belleza de un paisaje, de una montaña con sus secos y áridos caminos, invitando a los más intrépidos caminantes a trepar por ellos y saborear el fresco olor de los pinos en otoño, deleitarnos con el múltiple colorido de las hojas de las muy diversas variedades de arboleda de la que nuestros bosques disfrutan.

Ya sentimos que ha llegado Noviembre, a pesar de los cálidos días que han podido disfrutarse en las playas de nuestras costas. Ya escuchamos acercarse los gélidos vientos del Norte que despacio empezarán a dejar oír sus silbidos y lamentos, por traernos consigo un manto de lluvia, para que brote la hierba en nuestros prados, para que nazcan las setas, que recogeremos los domingos en nuestras escapadas al bosque.

Ya sentimos que Noviembre está aquí, con su típico olor a castañas asadas en los puestos callejeros de las calles y parques de nuestra ciudad, para deleite del paladar de los que ateridos de hambre y frío, paseemos observando las maravillas de nuestro paisaje, saboreando el placer de un precioso día de otoño, respirando profundamente hasta inundar nuestra alma, de la fresca brisa del rojo atardecer de la tarde o llenar de luz y color con el divino resplandor del sol al verlo asomar por el horizonte.

Noviembre no es tan triste, ni oscuro ni melancólico, si lo vemos con los ojos del corazón. Noviembre, es primavera, si nosotros lo sabemos o queremos apreciar.

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