Izaskum García

Autor: AFP
Es la 1 de la mañana de un día cualquiera entre semana y María se revuelve inquieta entre sus sábanas. Su mente se comporta como el tambor de una lavadora y por más que intenta introducirse en el limbo de los sueños placenteros una fuerza extraña lucha contra su cansancio para no ser ignorada.
Extrañamente las palabras se adueñan de su cabeza, de sus manos, de cada uno de sus huesos y músculos, de cada una de las fibras que conforman su ser..... está poseída por las palabras.
Sí. María no domina los vocablos, las sílabas, la extraña unión entre ellos, sus misterios, los pensamientos, sino que son ellas y ellos los que utilizan su tangible cuerpo para hacerse un hueco en la realidad de las páginas en blanco. Y, casi en trance y con la voluntad sometida a la ilógica lógica de la invención literaria, se levanta para poder obedecer a sus mandatos, enciende el portátil y sus dedos alienados teclean sin vacilar ni un instante plasmando historias de su vida, de otros, reales e inventadas, conclusiones, simples pensamientos, hasta que una desbordante sensacion de tranquilidad empieza a invadir su cama, su habitación, la casa entera, y puede volver a dormir en blanco hasta la siguiente luna llena.
Si tú también quieres publicar un artículo y ser nuestra columnista, envíanoslo a la zona de comunidad