El pasado mes, con motivo del día del libro, se celebró en mi localidad, como en tantas otras, un maratón de lectura en el cual participé. Fui la segunda en hacerlo, y sólo se nos permitían cinco minutos, puesto que éramos muchos los participantes.
Se comenzó con el libro de "Platero y yo" y, aunque lo tengo en casa y lo había leído, nunca había meditado sobre él y, por un instante, me pareció ver algo más que los que todos ven...
Cuando leí la parte en que le habla de llevarlo a la escuela, me pareció que era una metáfora, y a punto estuve de interrumpir mi lectura y hacer un comentario sobre ella.
Tuve la impresión de que Platero no era el burro que todos creemos, sino una persona diferente de los demás, alguien cercano a Juan Ramón Jiménez y por quien él sentía gran estima y cariño. Alguien a quien los demás insultaban y de quien se reían. Alguien con quien, a pesar de su deficiencia, pasó muy buenos momentos. Alguien poco inteligente a quienes todos llamaban "burro"...
Claro que ésto es sólo una visión mía, que siempre estoy analizandolo todo... Y en la que he intentando ver algo que a lo mejor los demás no pueden.