Por nuestra usuaria Purificación Cabrera Díaz

Mientras leía El Quijote, pasaba por mi mente si en realidad existió, yo sé, puesto que escribo, que en todo aquello que escribimos todos los autores, ponemos un poco de ficción y un poco de realidad. Nada de lo que se dice ser real lo es, en realidad es toda su totalidad.
El escritor, aunque se atenga a lo que le narraron, siempre añade algo de su cosecha, debido a su gran imaginación, y viceversa, cuando crea el más fantástico de los relatos, jamás dudéis de que en ellos existe una parte de realidad en la que se basó el autor para realizar su escrito. En vivencias suyas o ajenas.
De ahí que he llegado a la conclusión, de que el relato de Dº Miguel de Cervantes, está basado en hechos reales, ese loco estrambótico Del Quijote existió de verdad en un lugar de la Mancha.. Decidió no mencionar el nombre, así de simple, para no ser censurado por ello si su escrito llegaba a manos de alguien relacionado con el personaje.
Es probable que alguien muy cercano a nuestro valiente hidalgo, estuviese encarcelado con nuestro autor, tal vez Sancho, o quien sabe, si el propio Don Quijote, y le contase los hechos. Cervantes, como buen narrador, y para matar las horas muertas de su encarcelamiento, decidió escribir esa increíble historia de un hombre que tanto y tanto leyó, que perdió la razón, por causa de los libros, o de su amor no correspondido, un caballero que creyó que él era el defensor de la justicia, el creador de la paz, el deshacedor de entuertos.
No sé si lo que digo es cierto o no, pero os aseguro, que cuando veo los molinos y la ruta de Don Quijote, así lo quiero creer, y en mi imaginación, que nunca me falta, lo veo cabalgar en su caballo tan flaco como él, junto con el contraste de Sancho Panza y su burro. Y sabéis por qué, porque yo soy una de esas personas, que cuando visitan un viejo castillo, y contemplan el torreón, aun pueden escuchar los gritos de la reina.
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