Cajón desastre

Recuerdos que perduran

El paso previo a la pubertad es, sin ningún género de dudas, la edad en la que toda niña se imagina un mundo de color de rosa, es el momento de despertar al amor. La edad más linda, la que toda mujer no olvidará, ya que suele ser en esos años cuando se conoce al que será el primer muchacho que te llene de felicidad, al menos, es el que te hará vibrar en cuerpo y alma cada vez que oyes pronunciar su nombre, cada vez que lo ves, y, sobre todo cuando el te mira o se dirige a tí para decirte alguna palabra amable. Esto, fue, justo lo lo que a mi me ocurrió.

Era una niña que jugaba a querer, a sentir, a temblar cuando él se aproximaba a mi. Era mayor que yo, aunque ,eso no importa, ya que las mujeres siempre solemos tener más picardía que ellos con esos años. Lo cierto es que los dos temblabamos de emoción al vernos o sentir cerca nuestra presencia el uno del otro. Era nuestra primera experiencia, nuestra primera ilusión como personas adultas. Nos conformabamos con mirarnos, ya que eran otros tiempos.

Hace muchos años de aquello, y por entonces tenían más autoridad los padres, se les tenia más respeto, más temor. Me volví ciega y les obedeci, me dejé llevar por la obediencia, por el amor filial y no por lo que mi corazón me pedía.

A dia de hoy, él ha hecho su vida con otra mujer, y yo tengo la mia. Un marido al que no quiero, a pesar de los años transcurridos, toda una eternidad, toda una vida llena de infelicidades y mentiras al hombre que comparte mi vida, al hombre que puso en mi toda su esperanza, todo sus deseos, y un gran amor, nunca le pude corresponder.

Mi primer amor sigue tan presente en mi cómo en mi juventud, y, por la forma que tiene de mirarme y de hablarme cada vez que nos vemos, tengo total seguridad que a el le ocurre lo mismo.¿ No sería mucho mejor en algunas ocasiones, sentir menos respeto por los padres, y seguir los consejos de nuestro corazón. Hoy en dia somos dos familias rotas, acostumbradas a mentir, a soslayar preguntas, respuestas y sobre todo a llevar una vida desgraciada. El amor, el único y verdadero, sólo pasa una vez en la vida.

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