El destino quiso que Schulz muriera la noche antes de que publicasen su última tira. Desde luego fue una bonita manera de rendir homenaje a un hombre que creó al único can que puede presumir de no haber tenido precisamente una vida de perros.
Sí, señores, Snoopy no es una mascota corriente. Hablamos de un perro que, cuando se siente inspirado, se sienta en el tejado de su casita y bajo la atenta mirada del pajarillo Woodstock, escribe a máquina. Un perro que toca el piano, practica deportes como el beisbol, el tenis o el golf, sabe prepararse suculentos bocatas, refrescantes cocteles y tiene una agitada e intensa vida social junto a toda su pandilla.
Snoopy es un perro emblemático, que ha divertido a varias generaciones seguidas sin perder un ápice de su encanto. Nunca pasará de moda y será recordado como el protagonista de un comic que ha hecho historia.