“Joven de catorce años brutalmente asesinada por dos compañeros de instituto”. Este titular me hizo fijar la vista en el artículo mientras ojeaba vagamente el noticiario. A medida que me iba sumergiendo en el cuerpo de la noticia, oleadas gigantescas de emociones dispares me sacudían como un torbellino de ideas.
Por un lado, entre sorprendida y horrorizada, intentaba buscar solución a "la gran pregunta": "¿será un caso aislado, un accidente, o algo totalmente premeditado?". Y, lo que es aún más alarmante: "¿Qué es lo que puede llevar a un adolescente, de tan corta edad, a cometer tal brutalidad?". Por más que intentaba encontrar un por qué, lo único que vislumbraba eran vagas teorías, siempre acompañadas de nuevas preguntas que alimentaban aún más mis dudas...
Entre tanto descontrol de ideas desencadenadas, sentimientos que se entrecruzan... llegué a la conclusión de que intentaba buscar respuestas a la pregunta equivocada, que la clave no estaba en qué pasó ni cómo se desencadenó, sino que el problema ha de remitirse más atrás: ¿Qué ha cambiado en la sociedad actual?, ¿Qué ha hecho que los niños y adolescentes hayan pasado de jugar al fútbol y montar en bicicleta; a las peleas diarias y el "botellón"? He ahí la cuestión. Esto es algo que los estudiosos y eruditos han de estudiar a fondo. Entre tanto, yo estaré ansiosa de conocer sus respuestas.
Para terminar, sólo añadir que actos como éste no son más que llamadas de atención, señales desesperadas de una sociedad que pide ayuda a gritos. Por ello, hemos de luchar unidos y poner el máximo empeño para evitar que casos como éste vuelvan a inundar las portadas de los noticiarios.
Si tú también quieres publicar un artículo y ser nuestra columnista, envíanoslo a la zona de comunidad