
Foto: Nuestra usuaria Mari Carmen en brazos de su madre
Me llamo María como un porcentaje elevadísimo de mujeres españolas. Después me pusieron un segundo y un tercer nombre.
El último sabía que lo tenía, pero pensaba que era porque en aquellos tiempos, eclesiásticamente, lo obligaban. Me hice en su momento, en 1.963, mi primer DNI. y ponía como era lo normal María del Carmen.
Durante toda mi vida así he firmado, en todos los documentos oficiales o no oficiales. Hace dos años tenía que renovarme el DNI. Asistí a la tremenda cola que se hacía en esos momentos, esperé turno, llevé mi documento nacional de identidad antiguo, las fotos y salí con el nuevo. Al mirarlo, a pocos metros de la comisaría de policía, vi el error. Sólo habían puesto Carmen.
Volví sobre mis pasos y después de un rato indiqué a la persona que me había expedido el documento que había un error. Ese me indicó sin mirarme ni a los ojos “haga de nuevo cola y ya veremos”. No tenía tiempo y pensé que era fácil de arreglar.
La verdad es que no era problema, hasta que el otro día al ir a renovar mi carné de conducir veo que pone Carmen. Ellos se rigen por el DNI. Decido arreglar y recuperar mi María. Cuál no sería mi sorpresa cuando me piden una partida de nacimiento literal. La solicité a mi pueblo y enseguida me la envían.
¡Sorpresa! En ella pone María del Carmen Cristina, ¡toma ya! O me quedaba con el Carmen a secas o de pronto iba a tener ese larguísimo y desconocido nombre para mí.
“Vaya al registro”, dos ventanillas y al fin me atiende un jefe de sección. Tengo que demostrar ante un juez que siempre me he llamado María del Carmen y que así consta en bancos, certificado de empadronamiento, libro de familia, carnés anteriores...
Me ha dado cita y tengo que ir con todo para demostrar que nunca me he hecho llamar, Eduvigis, Gregoria ni Pascuala. Siempre he sido María del Carmen y para recuperarlo, muchos papeles.
Luego, si él decide que sí, mandará un exhorto a mi pueblo y después de 60 años se modificará mi partida de nacimiento llamándome María del Carmen. Yo me parto de risa ante el tema, pero a estas alturas y ya que estoy en este fregado, un día no sé si este año o dentro de muchos, volveré a recuperar mi María.
Envíanos tu artículo y conviértete en columnista de hoymujer desde nuestra zona de comunidad