Mª Isabel García

Vuelvo perdida de buscarme, porque creo que nunca sabré dónde me encuentro; intento pintar nuevos graffitis en los absurdos muros mentales que sigo descubriendo dentro de mí y en lo que me rodea.
Esquivando el estrés allá donde se halle, colándome por las estrechas rendijas de la calma, en mi serenidad. Escribiendo invisibles palabras con mi pensamiento, planicie de ancho inconformismo; aunque pensar no es actuar, y eso nunca me deja indiferente. Siempre ganamos algo que, al fin y al cabo, nos cuesta el precio de perder alguna otra cosa, porque nada se para, todo fluye; todo nos espera al borde de un nuevo día, una nueva etapa, un nuevo deseo…
Es imposible retomar todo desde el mismo lugar en donde lo dejamos; así que vivir es continuar por lugares siempre imprevistos e ignotos. Como un caballo que siente sus crines sin riendas, esta loca vida, tan desconsiderada como maravillosa, nos libera con el tiempo.
La vida se nos pasa siempre queriendo volver o deseando llegar, mientras el instante nos recuerda que siempre es sólo hoy. Lo que nos enriqueció sigue con nosotros hoy, lo que nos dolió sigue con nosotros hoy; lo que aprendimos, lo que tomamos prestado del aire, de los sentidos, de alegrías y penas que nos entregaron, forman nuestro equipaje de mano también hoy.
Nada dejamos atrás sino la vida misma. Sigo creyendo en el día a día, en la fuerza que nos mantiene y nos hace estar de pie ante nosotros mismos y los demás. Puedo decir que ha pasado un tiempo, sí; pero que, como casi siempre, depende de nosotros mismos que sume y traiga lo mejor a nuestra vida.
Sigo, seguimos,continuamos viviendo... Siempre podemos crear una nueva melodía si estamos hartos de escuchar el ritmo de siempre, podemos escribir nuevos acordes en el pautado papel de nuestra vida... Permitámonos ser lo que, de verdad, queremos ser. Y si, en algún momento, algo se interpone, que no seamos nosotros mismos…
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