Obligatorio no es,
pero si una vez lo dices
"¡por la boca muere el pez!",
y te das en las narices.
Sirva, si es que puede ser,
para compensar entuertos
o por esa triste vez
que no quité los cubiertos.
Si además sirve "¡oh Vulcano!"
para hacerte sonreír,
¿Qué más se puede pedir
que sonría el ser amado?