Cajón desastre

Mi bella mujer, pero a la vez mi preciosa niña

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Mi pequeña, mi hermosa y linda niñita, mi angel, tambien llamada con este dulce nombre, por el cariño tan sincero que nos pide, pero, sobre todo que nos entrega , con la única condición de ser correspondida.

Era una tarde veraniega, el sol comenzaba a caer, llegaba la noche. Con ella se acercaba lentamente, como no queriendo venir al mundo, una dulce niñita. Adivinaba lo que la esperaba. Un mundo cruel, un mundo en el que sólo viven los mejores, los que han nacido, ricos, poderosos, sabios, y los que, sobre todo, estan en buen uso de todas sus facultades.

Ella no tuvo tanta suerte. Su nacimiento la marcó para el resto de sus dias. En su mundo ha vivido feliz, muy feliz, sin faltarle de nada, y sobre todo, tiene lo más esencial, lo que ella más valora y más necesita en estos momentos: cuidados, atención y cariño, algo que devuelve con creces, quizás, sabiendo que es lo único que puede dar, y lo que nosotros queremos de ella.

¡Pero qué dura puede resultar a veces la vida! ¡Fue tan deseada!, y, paradojas del destino, ella que no puede hacer nada, sin embargo, es el mejor bálsamo, la más dulce de las medicinas.

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