Cajón desastre

Ha caído una estrella...y está junto a mí

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A veces no sabemos o no queremos ver el lado bonito de las cosa que tenemos a nuestro alrrededor. Nos entristecemos por cosas intrascendentes, y no valoramos lo más importante..., vivir. Vivir plenamente el presente, aunque estemos en tinieblas. Si miramos de esta forma a las estrellas, con las primeras luces del alba veremos el día pleno de luz y color...., lo más importante ...,de amor...

La última luz crepuscular se ha ido apagando lentamente, como se apaga en la garganta un hondo suspiro que intenta salir al exterior. Se han extinguido los últimos rayos solares, hasta llegar a oscurecerse por completo, hasta que poco a poco han ido disminuyendo el revolotear de los pajarillos, el trinar de los que encerrados en sus jaulas no saben hacer otra cosa que animar a sus amos con sus preciosos gorjeos, lentamente cesan los ruidos de la calle, el ir y venir de las gentes, el paso de los automóviles se va espaciando, hasta quedar todo en el más absoluto de los mutismos, hasta la llegada del nuevo día.

La oscuridad nos envuelve con su gran manto negro, embellecido todo él por los diminutos puntitos dorados, que como las chispitas de un gran fuego, comienzan a salpicar toda la oscuridad del gran manto que es el firmamento. Es noche cerrada. Las estrellas brillan mostrando un mágico fulgor. Las miro extasiada, contemplando al mismo tiempo a alguien que tengo a mi lado.
 
No sé cual de las dos estampas será más hermosa, si los bellos astros que oscilan vacilantes en el firmamento, o los hermosos ojos que me miran como los más lindos luceros del anochecer. Al igual que las estrellas parpadean, me miran alegres, vivarachos y suplicante…, pidiendo amor.

Al mismo tiempo, sus rojos y carnosos labios me expresan con enternecedores gestos y entrecortadas palabras todo lo que es capaz de dar. Es imposible resistirse a la tentación de mirar a ambas estampas. La noche cae sobre la ciudad. Pero no aquí, ya que al mirar hacia esos hermosos ojos, siento como si ya comenzara a divisarse las primeras luces el alba.

La tranquilidad reina sobre todos los alrededores, y aquí, en estos momentos la sensación plena de bienestar y alegría desvanece los malos ratos que el día nos haya podido deparar.

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