Por una usuaria anónima
También podemos vivir plenamente cualquier experiencia máxime cuando te vas dando cuenta que los telediarios que te quedan ya son menos...
Ves como físicamente te encuentras bien; pero sin entrar en detalles, que cada día te escuchan menos, cuando ahora lo que tienes que decir piensas que es más interesante que nunca.
La experiencia acumulada de años te hace que tú misma te lo crees " más sabia" pero esa presunta sabiduria no le interesa a los que vienen detrás sólo a veces por cortesia o por interés te prestan un poco de atención .
Cuando tú vas yo vengo, es esa frase que escuchaste hace unos lustros, y que te causó un cierto sarcasmo pero que ahora la entiendes más que nunca y la incorporas a tu vocabulario.
Intentas parecer más joven y más simpática y vas haciendo el rídiculo más espantoso por eso ser una misma es lo más importante, no dejarte llevar por las modas , no sólo en el vestir sino también en el ser.
Cada uno es como es:- un ser único- que intentamos enmascarar para adaptarnos al rebaño a la mediocridad , para que no se note mucho que somos de otra época, que hemos vivido situaciones diferentes y que todos somos diferentes pese a quién le pese.
Ahora a estos y picos de año por fin deberiamos de librarnos de todos estos esterotipos y ser LIBRES de una vez por todas . Porque nos lo hemos ganado, lo hemos sufrido, nos hemos hecho a base de trompicones, sentimientos y un poquito con el aporte de todas aquellas personas que han influido en nosotros, para bien y para mal.
Desde nuestros padres, parientes , hermanos, vecinos amigos. Somos eso un poco de tu barrio, tu trabajo, tu ciudad , tus vivencias, tus lecturas, los que te precedieron, los que te acompañan día a día.
Todo eso lo tenemos ahí en un inmenso baúl que somos nosotros mismos. En un momento dado, no sabemos qué va a salir de ese arcón .
Piensas que puedes actuar así y sales por peteneras nunca terminas de saber cual es el punto justo pero repites una y otra vez una series de rutinas porque sabes que ahí no vas a fallar y terminas viendo los toros desde la barrera y crees que te has perdido muchas cosas por asegurarte el éxito.
A los cincuenta sigues siendo esa niña que tenia miedo de las tormentas, de que tu padre no llegase a casa a la hora prevista, que cayese de la chimenea el Caigo o no Caigo con que te asustaba tu madre , o en la oscuridad del dormitorio hubiese un hombre sentado en la silla y tuvieras que ir calladamente a la cama con tu hermano, buscando protección. Todo eso y mucho más somos a los cincuenta y pico y creo que seguiremos siendo cuando lleguen las otras décadas.
Envíanos tu artículo y conviértete en columnista de hoymujer desde nuestra zona de comunidad