Rosa María Bodas

Nuestra televisión está cada vez más deteriorada. Somos miserables y hacemos a la gente miserable. Observamos impávidos las desgracias de la gente y nos permitimos el lujo de criticarlas y hasta de analizarlas a fondo como si de grandes psicólogos nos tratáramos.
Sobretodo, da verdadero asco lo que vemos ya con actores, actrices y personajes que un día fueron importantes porque lo que nos hacían era, llorar, reir, pasar un rato divertido, entretenido y bueno.
Nunca nos importaron realmente sus vidas, los admirábamos porque estaban ahí, dándonos algo a nuestra vidas, que nos hacía sentirnos bien. Y no nos preocupaba si sufrían, perdían a seres queridos, como todos, si se rompían un pié, una mano, si pasaban hambre, nada. Solo nos parecían importantes porque nos daban vida.
Ahora, con esta TV, los destruimos, no los ayudamos (como ellos sí hicieron con sus trabajos, durante muchos momentos) a salir de ningún bache y encima los acosamos como si por haber sido importantes en el mundo por su trabajo, mejor o peor, en vez de premios tuviesen que recibir castigos. No sé, creo que hemos perdido el norte y no sabemos ni lo que queremos ni a donde vamos...
Es importante todo tipo de información, pero no es necesario el acoso y derribo, si unos cobran es porque otros pagan, dejemos de hacerlo y quizás, podamos ver solo lo importante de la vida, no la bazofia.