Cajón desastre

Si no fuera por ell@s

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Como madre de una adolescente de 14 años, comentaba con una amiga las odiseas que se montan en nuestra convivencia. Mi amiga me dijo que sentía envidia sana de mi. Le pregunté el porqué, y su respuesta como madre de un niño de 8 años fue: “Tener una hija adolescente a nuestra edad rejuvenece. ¿No te das cuenta que con ella llega el escandalo, las ropas, las pinturas, etc.. ?. Los niños no son iguales”.

Mi respuesta fue: "Mas que rejuvenecerme lo que esta haciendo mi hija es matarme". Más tarde, en mi casa, y a solas con mis pensamientos, me di cuenta de que realmente tiene razon. Un adolescente en casa es un soplo de aire fresco.

Por ejemplo, llevarnos la contra mutuamente solo por ser hija y madre. Una forma de volver atrás en tu vida, en etapas que tenías olvidadas, los primeros amores, las primeras citas las vestimentas prohibidas, las risas sin sentido, en fin, cosas que ahora nos parecen ridículas, y gracias a Dios superadas pero que en su momento fueron verdaderos problemas y tristezas.

En fin, me siento orgullosa de ser madre de una adolescente. Mi meta es ponerla (ahora a ella y en un futuro a sus hermanos) en el mismo camino en el que yo estoy, solamente un poquito más adelante, y que, con el tiempo, y muchisima paciencia llegaremos a seguir juntas.

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