M.C.G
Aún recuerdo tus hermosos ojos negros.
Ya me buscabas y, sólo tenías unas horas.
Dicen que no veías, yo digo que ¡me mirabas!
Solo tú y yo sabemos que es cierto
Tus ojos me seguían a todas partes. Para mí eras lo más importante. ¡Mi tesoro!
El primer día de colegio fue tremendo. Dejabas tú de saber donde estaba yo. Yo de saber donde estabas tú. La casa vacía sin ti. El silencio era aterrador. No tenía que tener la música bajita para que no te despertases. Todo estaba arreglado. Ansiaba la hora de tu llegada para que se llenara de “mamis” de juguetes y de ti.
Habías salido con unas amigas. Ibas a tu primer concierto de los Hombres G. Os llevará el papá de… Hasta que no te vi llegar, mi corazón estaba inquieto. ¡Qué noche!
Y de pronto me di cuenta. Hija ¡te has hecho mujer! Ya no soy la persona a quien imitar. No soy la primera a quien le cuentas tus cosas. Cuestionas mis opiniones por lo contrarias a las tuyas. Te gustaría que fuera como…
Es duro para las madres darnos cuenta de que:
-Ya no nos necesitáis.
-Sabéis ir por la vida solas.
-Elegís vuestros acompañantes.
-Elegín el lugar en donde deseáis vivir. .
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