Dulcine@
Me llamo Cristian, tengo cuatro años. Vivo con mis papas y mi hermano Thom en una hermosa casa rodeada de árboles y flores.
Mi abuela Elizabeth viene a casa todas las mañana. Nos viste y nos lleva al colegio. Hoy no, es fiesta. Estamos en el jardín jugando. Jugábamos con una pelota Thom y yo. Llamé a la abuela porque mi hermano pequeño, que sólo tiene tres años, ha ido a buscar la pelota al fondo de la piscina y no sale. Ella se ha puesto a gritar y se ha metido en el agua con la bata y el delantal, y me ha pedido que le ayudase a sacarlo a Thom.
¡Se ha dormido allí en el césped! Yo intentó despertarlo pero no lo hace…
Por las noches, papá nos cuenta un cuento y luego él, a escondidas, se viene un rato a mi cama. Llevo dos días durmiendo sólo. No sé dónde esta mi hermanito, ¡lo añoro!
Mamá esta todo el día llorando y papá, a su lado, le coge de la mano. Abuela va de negro. ¡No me gusta nada ese color! Desde que lo lleva no ha vuelto a sonreír ni a cantar.
Están sentados en el porche y les he preguntado dónde esta Thom. “Mira, ¿ves esos pajaritos que están en el cielo? Ahora Thom se ha convertido en uno de ellos. Cuando te acuerdes o le quieras contar algo, miras al cielo y buscas, verás como aparecerá para que tú le cuentas lo que quieras”- me ha dicho mamá mientras corrían muchas lágrimas por sus ojos.
No entiendo muy bien por qué él ahora quiere ser pájaro y no quiere jugar conmigo en el salón. Papá y mamá están siempre mirándome y pendiente de lo que hago. ¿Por qué no viene Thom al colegio? Cuando papá mira al cielo se pone muy triste, debe de estar hablando de Thom…
No se le ve enfadado, sólo mira y busca a ver si lo ve. Mamá se pasa horas mirando a través de la ventana sentada y llorando. Yo le quitó las lágrimas porque no me gusta que llore. Ya no me riñen, mamá ha dejado de decir su frase favorita: “Cristian, cuento tres. Si no vienes, te castigaré”.
Ahora todo lo que hago está bien, no se enfadan, no me dicen “no”. Algo pasa, todos me miran y sonríen. Miran al cielo y lloran. Empiezo a odiar a los pájaros. Ellos hacen llorar a mamá y yo no consigo ver a Thom.
Quiero contarle que me he vestido de pirata para ir a la fiesta de Anthony y por más que miro no consigo ver a ningún pájaro que se me acerque y me escuche.
Hoy en el patio he dicho a mis amigos que me ayuden. “Tenemos que matar a todos los pájaros. Ellos hacen que las personas se pongan tristes. A mi mamá le sucede. Y si todos mueren, volverá Thom”.
Hemos cogido piedras y se las hemos tirado a los pájaros, pero no hemos alcanzado a ninguno. “¡Iros! Mamá llora, abuela va de negro, papá me cuenta cuentos sólo a mí y yo quiero sentir el calor de mi hermano en mi cama cada noche”
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