Por Beatriz

Autor: AFP
Siento una enorme tristeza al ver como hay tantas necesidades básicas que cubrir en nuestro país,sobre todo ahora en los que la crisis se está haciendo notar, y tenemos que carecer de muchas cosas, pero nada comparable con lo que se vive en el tercer mundo, los países subdesarrollados. Nada se puede comparar al hambre, el ver como mueren cientos, miles de niños por falta de los medios mas esenciales de supervivencia.
Hace años, muchos, demasiados para decir fechas, eran los españoles los que se desplazaban al extranjero para trabajar, allí pasaban largos años hasta conseguir unos ahorros que les permitiera vivir sino holgadamente, por lo menos sacar adelante a sus familiares. Poco a poco, todo fue cambiando y España se recuperó, progresando a un ritmo bastante aceptable su nivel económico al compás de todos los demás países de la Unión Económica Europea. Los turistas de todas partes del mundo, tenían cómo lugar predilecto para pasar sus periodos vacacionales nuestra península.
Las cosas cambiaron, y ya no eran los españoles los que emigraban, sino al revés, cientos y cientos de inmigrantes de todo el mundo, han estado llegando a España para ganarse un salario que en sus países no pueden. Durante este tiempo se han construido casas, carreteras, autovías, etc., con lo cual, el trabajo ha abundado a raudales. Se reclamaba mano de obra, para trabajar en la construcción y en otros muchos empleos que se solicitaban por todas las regiones tanto mano de obra para trabajar en la construcción, como en la costa, por la gran afluencia de turistas, que se desplazan a España, unos buscando el magnifico clima, otros las fiestas populares, toros, fallas, procesiones, etc.
Mientras las naciones de Occidente, han crecido su nivel económico, otras de oriente, por ejemplo India, Corea, casi todos los países de Asia , de África, países latinoamericanos, y mil lugares desperdigados por todo el mundo, que sería difícil de enumerar, están no solo sin trabajo, sino que están pasando hambre, los niños se mueren de malnutrición, sin alimentos ni medicamentos con los que poder paliar tantas y tantas enfermedades contagiosas.
Es una gran pena cuando vemos, aquí mismo, en España, llegar de todas partes del mundo, cuando vemos, esas barcazas que llegan de África llenas de personas, a veces incluso mueren en alta mar, niños pequeños con sus madres, sin apenas alimentos que tomar, metidos en pequeños huecos de cualquier barco para escapar de la policía que les exigirá todo tipo de papeles, y si no les mandará de vuelta de nuevo a su casa, sin nada, sin darles lo único que piden, un trabajo, que en la mayoría de los casos, está mal remunerado, cobran poco, y de eso, deben compartirlo para malvivir, y para mandar a los familiares que dejaron en su tierra. No me cabe en la cabeza, que en estos tiempos, algo así pueda suceder.
No puedo entender, como muchas naciones, se gastan millones y millones en cosas bastante superfluas e intrascendentales, mientras vemos, por todos estos países subdesarrollados a niños enfermos, descalzos, sin vacunas, ni antibióticos ni medios posibles para combatir las enfermedades tan mortales que les persiguen, como pueden ser, el Sida, la malaria, el cólera, y no sé cuantas más, de las más peligrosas que existen, que en vez de erradicarlas, con los medios que ya tenemos a nuestro alcance, es al contrario, cada año se propagan con más fuerza.
Si todos los países en vez de gastar en campañas publicitarias, y en debates, de los que no sacamos nada en claro, mandaran este dinero, empleado en alimentos, o médicos, profesores para escolarizar a los miles y miles de niños que son analfabetos o cualquier tipo de personal cualificado, rumbo a todas estas naciones, probablemente no se podría hacer gran cosa, pero algo es algo. Al menos es suficiente con la intención.
Poder comprobar que también en los gobiernos de las naciones, hay algo más que políticos corruptos que solo lo quieren para ellos, para su uso personal para comprar avionetas, coches lujosos, para pagarse buenos hoteles con señoritas de compañía, y en una palabra, para aprovecharse del dinero de los contribuyentes, habiendo tantas necesidades que cubrir, fuera y dentro de los mismos países, que se dicen “desarrollados”, pero, muy poco humanitarios.
Ojalá que este periodo de crisis, sea solo temporal, y que dentro de poco lo escribamos como un mal recuerdo, y que al menos halla servido, para que todos nos concienciemos de lo que las personas necesitamos como cosas básicas para poder subsistir, sin lujos, ni comodidades, pero si lo suficiente, para que no falten en ningún sitio ni alimentos, ni medicinas. Sobre todo eso humanidad para con los más necesitados. Qué los poderosos miren con un poquito de humildad a los débiles, y les den un poco de amor, no humillaciones, ni desprecios.
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