Vamos a los toros. Esta frase no hace muchos años daba prestigio y buen carisma, porque la persona que lo decía lo hacía con mucha ilusión, alegría y festejando algo muy nuestro, de los españoles. El que lo oía, lo hacía también con alegría y deseaba una buena tarde.
Bueno, ahora parece que todos somos criminales, por consentir nuestra fiesta, por quererla, por seguir con nuestra tradición, que no la de otros, por querer ser nosotros mismos. Ante esto, yo me pregunto ¿somos asesinos por querer una fiesta en la que se expone a un toro que ha sido criado para ello?
Si este toro se planta delante de uno de ustedes, ¿ustedes se dejan atacar por él? ó ante el riesgo ¿le matan y además después se lo comen? Entonces, matar a los cerdos que se están criando para comerlos, también es asesinar, matar a los pollos también, terneros, en fín todo un singular mundo animal del que desde los tiempos de los tiempos, nos hemos servido los humanos para alimentarnos, porque de no ser así, seríamos nosotros los dañados por ellos ¿que es lo que pretendemos?
Tanta defensa como hacen para librar la fiesta de los toros, por qué no la dedican a librar las penas que sufren los niños abandonados, tirados en las calles, muertos de hambre porque nadie los mira. La cantidad de miseria que hay por nuestro alrededor mucho más importante que los toros de lidia, es causa suficiente para que se vuelquen en amortiguarla y erradicarla.
Los toros como el resto de animales, son irracionales, nosotros no y antes que sufrir por un toro, debemos hacerlo por un humano. Los perros en China se comen, y aquí los tratamos mejor que a nosotros mismos en muchos casos. El cariño de un animal de compañía sea del tipo que sea, al dueño le hace sentir que no puede hacerle daño, hasta ahí todo bien cada cual con su acción, pero lo demás es pura iniciativa para simplemente llevar la contraria al resto.