Cajón desastre

Nos vamos de exámenes

En estos días de Junio en los que muchos adolescentes se enfrentan a los temidos exámenes para aprobar el curso actual u optar a una carrera universitaria, no son pocos los padres y madres que se ven irremediablemente atrapados en esta espiral de estudio y nervios que generan unas fechas tan importantes para el futuro académico de sus hijos.

Es un poco como si volviésemos a nuestro pasado de estudiantes pero esta vez con la experiencia y retrospectiva que nos han dado los años vividos. No podemos presentarnos a las pruebas en su lugar, pero queremos ayudarles en todo lo posible, y es frecuente que nos ofrezcamos a preguntarles sobre un tema u otro, aunque algunas veces, y según el curso que estén dando o la formación que tengamos, ciertos conceptos nos suenen un poco a chino, pero ahí estamos al píe del cañón, dispuestos a brindarles todo nuestro apoyo.

Es también el momento en el que desplegamos todo nuestro abanico de consejos y recomendaciones paternas, que si tienes que descansar bien la noche antes del examen, que si te doy una tila para tranquilizarte, que si te doy un café para despertarte, en fin una larga lista de recetas “milagrosas” que pensamos y sobre todo esperamos y deseamos que puedan serles útiles, porque al fin y al cabo, para nuestros hijos queremos lo mejor y, aunque algunas veces ellos no lo entiendan, no lo sepan apreciar o les resultemos demasiado pesados, si no nos preocupamos o desvivimos por ellos, ¿por quién lo vamos a hacer?

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