Es curioso observar cómo algunas mujeres mienten sobre este tema y os doy dos ejemplos: La mentirosa que no puede tener niños, -¡Hola fulanita ¿Que tal? ¡cuanto tiempo!- y se dirige a ti, que no tienes niños, entre un grupo de cuatro o cinco que sí tienen. No sé, te deben de oler y te preguntan: - ¿Te casaste?- y tú le respondes: - Pues sí -¿Y tienes niños?, continúa. - Pues no, porque… y no te dejan acabar la frase y saltan: -¡Como yo! porque, hija, qué bien estamos mi marido y yo solitos, que coñazo... Y yo, que ya de estas mentirosas voy servida, me despacho y respondo: -Pues sí, yo también estoy muy a gusto, pero no tengo niños porque no puedo y tengo que someterme a una in-Vitro.
Y ellas no te dicen, siguiendo su filosofía de vida, -¿Pero que dices mujer? ¡Mucho mejor para ti! ¡Qué suerte! Anda que... ¡Qué gusto hacerlo sin tener que tomar medidas, así estas genial! No, ellas no te dicen nada de eso, ellas callan, y te miran como diciendo: - ¡Hala! Está igual que yo... y se despiden: - Bueno, mujer, no pierdas la esperanza, seguro que al final te sale bien, tú ten paciencia, porque… Y te sueltan un manual sobre la in-Vitro que yo, como ya he pasado por una, me quedo muerta y pienso: pero bueno, a ver, ¿si no quieres tener niños como sabes tanto de in-Vitro?
Segundo ejemplo: La mentirosa que ha tenidos dos niños con in-Vitro. A ésta me la encuentro con su doble carro y le digo: -¡Hola fulana! ¿Que tal? Anda, qué niños más monos. -Sí, la verdad es que son muy ricos – me dice ella. - ¿Cómo que mellizos?, puntualizo yo. -Pues ya ves, hija...- dice ella,
Sí, claro, ¡claro que veo! Que después, en el camino, me encuentro cuatro de cinco madres con carritos dobles y, las que mienten, qué piensan, ¿que la razón de ver últimamente tanto carro doble es porque de repente hay algo en el aire de España que hace que nazcan niños mellizos, que no gemelos, es decir, dos óvulos distintos?
¿Creéis que soy tonta? ¿Creéis que no sé que en una in-Vitro te meten dos óvulos como mínimo y cuatro como máximo? Después de estos dos ejemplo, y con posterior información de alguna mentirosa que ha terminado por confesar, me he preguntado por qué yo y alguna otra más no mentimos y otras sí. Y ¿sabéis en qué está fundada su mentira? En quién tiene el problema para no poder tener hijos.
En mi caso el problema lo tengo yo. Y en el caso de las mentirosas, el problema lo tienen sus maridos, esos que creen que por tener espermatozoides vagos dejan de ser hombres. ¡Por dios! No mintáis, con vuestro testimonio podéis ayudar a muchas mujeres, no entréis en ese juego tan machista.
Y vosotros, empezar a entender que, lo que verdaderamente importa, es que al final se tenga un hijo , independientemente de quien tenga el problema, que por tener problemas interiores no quiere decir que seáis eunucos o nenazas. La proclama de la igualdad empieza en casa y después, si queréis, salís a la calle a revindicarla. Hay otras muchas mentiras que las mujeres dicen para tapar actitudes machistas. Otro día os las cuento...