"Me he enamorado". Estas tres
palabras y un solo click son
suficientes para que los 120
amigos que los usuarios españoles
tienen en Facebook
como media puedan actualizar la biografía
emocional de quien lo ha escrito. ¿Dónde
han quedado esos momentos de confesión
a los amigos íntimos? ¿Existe la intimidad
en las redes sociales? O, visto de otra forma,
¿por qué se airean los secretos y actos
con tanta facilidad y frecuencia a través de
internet?
Las cosas están cambiando, pero
la pregunta es: ¿Para mejor?
La forma de comunicación se ha transformado.
Las redes sociales son las culpables.
Facebook, Twitter, Tumbrl, Foursquare,
Miso, Runkeeper, Tuenti para los más jóvenes…
Hoy es complicado conocer a alguien
que no esté, virtualmente hablando, en una
de ellas. Sobre todo si nos ceñimos a las generaciones
más jóvenes. Éxito es la palabra
que mejor defi ne a estas herramientas de
comunicación y de contacto, que se han
convertido en un negocio más que lucrativo
para sus creadores y que nos han metido
en una nueva era: la de la sociedad tecnologizada
e individualizada.
CÓMO SE RELACIONAN
España tiene
más de 12 millones de usuarios de Facebook
y cerca de 800.000 en Twitter. Y casi
ocho millones de jóvenes se comunican
a través de Tuenti, la primera red social
“made in Spain”. Nuestro país es el tercero
del mundo en el ranking de utilización de
redes sociales, por detrás de Brasil e Italia,
y por encima de Japón, EE.UU. y Reino
Unido.
Un 77% de la población española
está registrado en alguna red social. Y el
número de compatriotas usuarios de Facebook
y Twitter aumentó en un 375% en el
último año. Son tan atrayentes que incluso
los más escépticos acaban enganchados.
"Ser visibles ante los demás, reafirmar la
identidad ante el grupo y estar conectados
con los amigos son algunas de las motivaciones
para crear un perfil. El anonimato
produce terror y la soledad asusta. Uno
puede creerse popular porque tiene listas
de amigos en las redes sociales", opina Enrique
Echeburua, catedrático de Psicología
Clínica de la Universidad del País Vasco.
Sin entrar en términos adictivos, hay quienes
muestran una cierta incontinencia a
la hora de contar cada paso que dan. ¿Exhibicionismo?
¿Vouyerismo? Responde a
estas preguntas Javier de Rivera, responsable
del blog sociologiayredessociales.com:
"Hay exhibicionismo si existe una sobreexposición.
Somos famosos en miniatura.
Y, definitivamente, sí hay que hablar de
vouyerismo. Hay gente que se pasa horas
viendo fotos de otros". Se les conoce como
'lurkers'.
La causa de esta exhibición podemos encontrarla
en el hecho de que buscamos
atención. "Las redes sociales son una nueva
de forma de comunicarnos. Debemos
hacer uso del sentido común para utilizarlas
bien", dice Javier de Rivera. Incluso las
'celebrities' están conectadas. Lo utilizan
para promocionarse o, en algunos casos,
como el de Demi Moore y Ashton Kutcher,
para exhibir su matrimonio.
CIBERCOLEGAS
Al referirnos a este fenómeno,
tenemos que hablar de contactos,
porque la palabra amigo le viene muy
grande. Echeburua habla de cibercolegas:
"Son un medio ideal para mantener relaciones
débiles. Se trata de estar solos, pero
en compañía". Los expertos hablan de soledad
y de fobia social en casos extremos.
Javier Urra, psicólogo infantil y psicopedagogo,
reconoce que las redes sociales "son
una buena herramienta porque permiten
el contacto entre iguales. Por eso es necesario
valorarlas en su justa medida". Se
refiere Urra a las posibilidades de que los
casos de 'ciberbullying' (acoso a través de la
Red) puedan resurgir con fuerza, porque "los actos íntimos que los jóvenes difunden
pueden volverse en su contra, y por eso debemos
cambiar el rumbo de la educación.
Debe amoldarse a los nuevos tiempos".
Hablamos de exhibicionismo, de pérdida
de intimidad, pero también debemos
pensar en nuestra reputación on-line. El
problema es que no somos conscientes de
que todo lo que está en internet es público,
aunque hayamos hecho uso de los códigos
de privacidad que las redes facilitan
al darse de alta.
Mar Monsoriú, escritora y
consultora tecnológica, recuerda que en la
Red "no hay intimidad y nuestros perfiles
están a la vista de todos". Sentido común,
una vez más, y prudencia son básicos para
mantener intacta nuestra imagen. "Los cibercriminales
se frotan las manos, nunca
habían tenido acceso a tanta información".
Hablando de la reputación digital, es inevitable
reparar en la cada vez mayor cantidad
de empresas que utilizan las redes sociales
para buscar candidatos a un puesto de trabajo.
"Nada de política, ni religión, ni posturas
radicales… Ni tampoco pruebas de
una intensa vida social. Son aspectos que
podían poner en peligro nuestra lealtad a la
empresa".
Son consejos de Mar Monsoriú
que reconoce que las redes sociales "son
una herramienta clave para optimizar la
comunicación, pero siempre sabiéndolas
utilizar". Y para saberlas usar, unos consejos
para evitar disgustos: no poner nunca
fotos que no colgarías en la farola de tu ciudad,
ser conscientes de que nada es privado
y de que el rastro que dejamos en internet
es prácticamente imposible de borrar, no
agregar a quienes no sepamos con seguridad
el uso que van a hacer de nuestra información,
agregar sólo a quienes conozcamos
de forma directa y que no nos tiemble
la mano al eliminar 'amigos tóxicos'.
BORRAR EL RASTRO
Nos queda otra
opción: la de borrar nuestra presencia,
pero no es tan fácil. Tras haber solucionado
algunas cláusulas en las condiciones de uso
iniciales, Facebook rectificó el artículo en
el que decían adueñarse de nuestros datos.
Pero en lo que no rectifican es en la opción
de borrar cuenta. Existe la posibilidad de
desactivar.
Y, ahora, también la de borrar.
Pero no de una forma inmediata. Tarda cerca
de dos semanas, pero lo que borramos
es la información personal. Las publicaciones,
las fotos, los vídeos… continúan en los
servidores.
Hay un compromiso, tanto en Facebook
como en Tuenti, de solucionar estos problemas
pero debemos controlar nuestros
impulsos, sobre todo porque, como recuerda
Artemi Rallo, director de la Agencia
Española de Protección de Datos, "se comprometen
a cancelar tu cuenta, pero lo que
ya está en la Red se antoja muy complicado,
si no imposible".
Así las cosas, la pregunta que debemos hacernos
es: ¿caminamos hacia una sociedad
sin privacidad? Esto es lo que opina Mark
Zuckerberg, creador de Facebook. Pero, el
sociólogo Javier Rivera matiza: "la sociedad
está cambiando, pero no hacia una sociedad
sin intimidad, aunque los límites que
la definen son cada vez más difusos y necesitan
redefinirse".