Purificación García abre una nueva tienda en Madrid (Calle Claudio Coello número 95) articulada en torno a tres espacios bien diferenciados. Se impone así un nuevo concepto de tienda con el que se ha intentado preservar las peculiaridades de cada uno de los tres inmuebles que se han intervenido, todos ellos de principios del siglo XX pero con puntos de partida bien diferentes.
La zona de hombre se ubica en un edificio burgués cuyo portal de acceso y fachada se han conservado totalmente. El espacio viene determinado por varios elementos que imprimen un carácter marcadamente decimonónico. El suelo en damero, la araña de cristal de La Granja y el conjunto de butacas y sillón de estilo isabelino confieren una atmósfera de tintes valleinclanéscos en la que se integran a la perfección los clásicos elementos minimalistas propios de la arquitectura de las tiendas Purificación García, que ayudan a articular el espacio y sirven como leit motiv para unificar las diferentes zonas de la tienda.
Se ha buscado un ambiente ligero y vivido, bohemio, propio del espíritu del hombre Purificación García. Ciertas notas humorísticas se emplean bien para descontextualizar al visitante, como el sillón isabelino intervenido con graffiti que sirve como nexo de pasado y presente, entre vanguardia y tradición, o bien para situarlo, como el díptico de Rubén Ramos Balsa que se emplea aquí como doble puerta imaginaria que “une” dos espacios, la zona de hombre y la de accesorios mediante una falsa perspectiva.
Existen varios espacios de transición entre los tres edificios que, lejos de convertirse en zonas muertas, se han empleado para ubicar allí partes fundamentales como la caja o la zona de accesorios. En la zona de caja, dependencia anexa a la zona de hombre, se ha respetado el imponente artesonado de madera que se ha resaltado forrando las paredes en terciopelo y situando sobre ellas ricos marcos historiados. Ubicada ya en otro tipo de inmueble más industrial, la zona de accesorios conserva las paredes originales de ladrillo visto y la madera en techo y suelos.
Los clásicos cubos de madera de las tiendas Purificación García, y las estructuras de hierro nos sirven de punto de referencia. El techo se cubre con un trompe d’oeil que no es más que una reinterpretación de las clásicas pinturas al fresco.
Por su parte, la zona de mujer se ubica en el espacio más rústico. Las antiguas vigas de madera, el suelo marcadamente industrial y los muros de ladrillo, lejos de ocultarse, quedan a la vista realzándose con elementos propios del barroco español, al más puro estilo de los antiguos corrales. Elementos decorativos como banco popular del siglo XVII, los apliques y farolillos de hierro, los torcheros de hojalata popular o los imponentes marcos de pan de oro contribuyen a crear una atmósfera velazquiana a medio camino entre la sobriedad de los elementos arquitectónicos y la nobleza de los materiales.