Intrépidas (sus viajes)
Mary Carmen Gómez de la Rosa

Foto: Pequeño tenderete
Había quien decía que no había visto nada igual.Sus bailes en los salones de los palacios. Sus costosísimos disfraces. Su forma silenciosa y misteriosa de vivir los carnavales, los hacían únicos.
¡Tenían razón!.
¡Tenían razón!.
Sin despreciar la alegría de las brasileñas bailando por el sambódromo y luciendo sus esculturales cuerpos al son de la música. Ni los de nuestras islas canarias, ni otros muchos.
Venezia es romanticismo. Venecia invita al visitante a comprarse una hermosa máscara y lucirla. A que aquellas jóvenes, que se ponen con sus pequeños puestos en la esplendorosa Piazza de San Marco, te pinten la cara con mariposas o flores. Despacio, muy despacio, van andando por sus calles, para que el turista, ávido de fotografías, plasme la elegancia de lo que representan.
Originales disfraces confeccionados por ellos mismos con materiales insospechados, vasos de papel, globos etc. Otros heredados de sus antecesores. Túnicas, trajes del siglo XVIII de una hermosura colorista con olor a naftalina. Hacía mucho frío y estaba nublado.