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• DÍA DE DIFUNTOS, NOCHE DE TERROR |
El culto a los muertos era idéntico en Grecia y en Roma, y se centraba en la idea de la inmortalidad del alma. En estas culturas, los fallecidos eran considerados seres sagrados a los que había que augurar su felicidad, por lo que los familiares ofrecían comidas fúnebres en honor de los desparecidos que habían sido buenos en vida, mientras que, los que habían sido despiadados, eran olvidados por sus familias y se convertían en seres maléficos y malvados que castigaban a los vivos de cualquier forma posible.
Tanto los griegos como los romanos, concedían gran importancia al enterramiento de sus muertos, ya que creían que si no lo hacían, sus almas estaban condenadas a vagar eternamente. Los únicas personas que no eran enterradas eran los delincuentes y los suicidas, porque, según el pueblo, no eran merecedores de esta tradición. |
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