Según los datos arrojados por un estudio realizado en siete países europeos por Garnier – Delial, junto a la Asociación de Ligas Europeas contra el Cáncer, el 31% de los españoles somos imprudentes a la hora de tomar el sol pues lo hacemos a la hora de comer, aunque somos de los más concienciados en cuanto al uso de protección solar se refiere.
La muestra utilizada para llevar a cabo este estudio ha sido tomada del universo formado por los habitantes de siete países europeos (España, Inglaterra, Francia, Noruega, Polonia, Alemania e Italia) y en el se trata de medir los comportamientos de los europeos a la hora de exponerse al sol y los hábitos que siguen en materia solar, en especial en los meses de verano, que es cuando más predispuestos estamos a broncearnos.
A pesar de que seguimos varios métodos más que cuestionables y que es imperativo corregir muchos de ellos, el estudio concluye que, por lo general, estamos bastante concienciados de la necesidad que supone el llevar a cabo unas exposiciones al sol responsables y obtener así un bronceado saludable, para lo cual es necesario educar bien a los consumidores.
Sin embargo, resulta preocupante comprobar como, a pesar de mostrar esta predisposición positiva, el 50% de los individuos que han participado en esta macro-encuesta presentan comportamientos de riesgo, especialmente los hombres jóvenes, de los cuales un 66%, por los hábitos que siguen, no parecen conscientes del peligro que puede entrañar la sobre-exposición solar.
Por países, en España tenemos la mala costumbre de tomar el sol a la hora de comer. Aunque estamos hartos de oír que las horas centrales del día son las más peligrosas para exponernos al sol, el 31% de los españoles seguimos sin hacer caso de esta importante recomendación, aunque dos tercios de nosotros consideramos que estar demasiado bronceados está ya “pasado de moda”.
Es alarmante ver, por ejemplo, como el 58% de los franceses sufre quemaduras cuando toman el sol, pues son los europeos, de los encuestados, que menos protección utilizan, aunque por el contrario, son los más precavidos con los niños. Por su parte, los noruegos son los menos conscientes de los efectos nocivos del sol y sólo un 61% de ellos declara que usa protección; mientras que los británicos parecen los más sensatos a la hora de llevar a cabo sus exposiciones solares, aunque necesitarían más información sobre cómo proteger a los más pequeños.
Además, el 60% de los polacos sigue considerando que lo más favorecedor es un bronceado muy oscuro; así como los italianos, a quienes les encanta estar bronceados pues lo consideran de lo más seductor, siendo los que menos cuidados solares guardan con los niños. Por último, los alemanes aparecen como los que más tiempo se exponen al sol y, normalmente, en las peores horas, las de más riesgo, aunque son los que más precauciones en cuanto a su protección adoptan.
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