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¿Qué tipo de piel tengo y… qué hago con ella?

  • Nuestra piel no es sólo el mayor órgano de nuestro cuerpo, sino también nuestra principal barrera natural contra agentes externos. La contaminación, los contrastes térmicos fuertes, el sol y, por qué negarlo, el paso del tiempo, hacen mella en nuestra epidermis pero, ¿afecta a todos por igual?

Falta de hidratación, endurecimiento de algunas zonas, descamación, manchas, falta de luminosidad, acentuación de las líneas y arrugas de expresión, tirantez, irritabilidad, picor e, incluso, ardores puntuales en algunas zonas… Si reconoces alguno o todos estos síntomas, está claro: tienes la piel seca.

Para darle una mayor hidratación y capacidad para retener el agua que necesita, es necesario emplear productos que reconstruyan constantemente sus propiedades naturales y eviten la pérdida de líquidos a través de la piel. Los productos con urea serán los más beneficiosos en estos casos, pues ayudan a estos fines, tiene propiedades eficaces contra la descamación, alivia el picor ocasionado por la sequedad cutánea, es antimicriobiana, y promueve la penetración de otras sustancias y fármacos en la piel.

Sin embargo, si tu piel presenta altos niveles de lípidos, a menudo se muestra excesivamente brillante (especialmente en la “zona T” y en la barbilla) y untuosa, tienes tendencia natural al acne y a los poros abiertos, tu “problema” es que tienes la piel grasa. La ventaja es que no suelen presentarse problemas de hidratación, aunque no siempre una mayor presencia de lípidos implica más agua.

No obstante, los expertos en estética recomiendan usar, igualmente, cremas hidratantes de manera regular, pero en su forma fluida, que es menos grasa. Además, una dieta rica en frutas y vegetales y en la que no se abuse de alimentos de origen cárnico o mariscos, te ayudará en tu batalla particular contra el exceso de grasa en la piel.

Un 5% de los niños, por ejemplo, sufren de dermatitis atópica, y uno de cada 20 adultos presenta DA, una enfermedad leve de la piel que se caracteriza por lesiones en forma de enrojecimiento, picor intenso y sequedad. Su epidermis es más proclive a la irritación, por lo que lo más adecuado es el uso de productos emolientes que preserven la humedad de la piel, una higiene adecuada y una buena hidratación, además de reducir el picor, atenuar las rojeces, inhibir los mediadores responsables de la inflamación, mejorar la actividad del sistema inmunológico y favorecer la hidratación cutánea.

Sin llegar a los niveles de la dermatitis atópica, existe otra tendencia no menos extendida, la de las pieles sensibles. Quienes presentan esta tipología epidérmica, son muy susceptibles a los efectos del aire, el frío, las radiaciones UV, lo que se manifiesta en forma de picor intenso, rojeces, quemazón intermitente de algunas zonas… ¿La solución? Desde ISDIN recomiendan productos altamente hidratantes que refuercen la función barrera de la piel: “los productos con avena y aceite de borraja son el emoliente ideal para el cuidado y protección diaria de las pieles sensibles, pues reducen la deshidratación”.

Cuidado especial de la piel requieren aquellas personas que padecen psoriasis (un millón de españoles, aproximadamente), diabetes (dos millones en nuestro país) o couperosis (una dilatación superficial de los vasos sanguíneos que hace que en los pómulos y en las aletas de la nariz aparezcan pequeñas venitas y capilares enrojecidos).

En el primero de los casos, por su carácter crónico, se recomienda el uso regular y continuado de jabones y lociones específicas de limpieza y cuidado que combinen aceites hidratantes y activos suavizantes (“como la manteca de karité, el polidocanol o el aloe vera”, aseguran desde los laboratorios ISDIN) para limpiar, proteger, suavizar la piel y aliviar el picor.

Las personas diabéticas, por su parte, pueden presentar alteraciones cutáneas como la sequedad o la descamación, además de una pérdida paulatina de la elasticidad de la piel. Por ello, es beneficioso el uso de productos que activen la circulación y la cicatrización y que presenten propiedades antipruriginosas, regeneradoras y equilibrantes.

Por último, para las pieles tendentes a la couperosis, además de los tratamientos con láseres vasculares, una buena hidratación sistemática ayudará a reducir sus efectos estéticos en algunas de las partes más visibles del rostro


La recomendación de Mujerhoy.com

A medida que envejecemos, el estrés, los factores ambientales y los rayos UV aceleran la reducción natural de la coenzima Q10 en la piel, provocando una pérdida de tonificación, firmeza y elasticidad en el tejido.

Los laboratorios de NIVEA han demostrado que con la aplicación tópica de la coenzima Q10 se incrementan los niveles de esta sustancia y se consigue un efecto reafirmante. NIVEA ha incorporado este potente ingrediente a cuatro productos de cuidado corporal: la Loción Reafirmante Q10 de NIVEA para piel normal, el nuevo Body Milk Reafirmante Q10 para piel seca, el Tratamiento Remodelador Q10 con efecto reafirmante remodelador para cintura, muslos y glúteos y la Crema de Manos Anti-Age Q10.

Gracias al aporte extra de Q10, la piel tiene un aspecto notablemente más firme y tonificado ¡Sus estudios aseguran resultados visibles en tan sólo 2 semanas!

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