Julieta Venegas: “Los hombres me parecen aburridísimos”

Rafa Pontes

Julieta Venegas: “Los hombres me parecen aburridísimos”

Autor: EFE

A los ocho años empezó a tocar el piano y descubrió una pasión para toda la vida. Hoy, con cuatro discos, varios Grammy y millones de fans en el bolsillo, la mexicana acaba de visitar España para presentar su último trabajo “MTV Unplugged”. La cantautora nos habla de ella y de su vida.

Tiene cara de no haber roto nunca un plato. Acurrucada en el sofá de un céntrico hotel madrileño, la cantautora mexicana regresa con fuerzas para promocionar su “MTV Unplugged”, el primero que la famosa cadena de televisión graba en México. Habla serena, defendiendo su estilo de vida idóneo: tranquilidad, silencio y trabajo, todo para transmitir y hacer sentir. Habla como canta, con un estilo directo e importado directamente de su país. “Ese bolso que llevas está padre”, dice. Y al momento, agacha la cabeza, avergonzada. Pero claro, cuando se cuelga el acordeón y llega la hora de la verdad... Ésa es otra historia.

Mujer hoy. El primer acústico mexicano de un gigante como MTV: es un logro más en su carrera. ¿Ya era hora de echar la vista atrás?

Julieta Venegas. Bueno, es que siempre he trabajado alternando disco y gira y tenía ganas de romper y de cambiar de formato, de leer mis canciones de otra manera. Ha sido como preparar un disco y una gira a la vez. Es lo más grande que he hecho nunca y me ha servido para comprobar que no tengo tan claro que lo que hago es música folclórica mexicana. Tengo influencias de mi país, pero como de todos los sitios por donde paso.

MH. ¿Ha descubierto, entonces, que es capaz de hacer más cosas de las que creía?
J.V. Sí, me he abierto una puerta en la cabeza que no sabía que tenía. Es la primera vez que cojo la batuta y dirijo yo el asunto. Creo que ya conozco otros elementos y fórmulas para hacer cosas y transmitir.

MH. ¿Le resulta extraña la forma en que la hemos prácticamente “adoptado” aquí?
J.V. ¡Y tanto! Me llama la atención que me traten tan bien. Sobrepasa con creces lo que yo haya podido dar.

M.H. Es que resulta entrañable ver a una mujer no muy alta en el escenario, con su acordeón al pecho y esa forma tan dulce de cantar.
J.V.
¡Pues fíjate que yo me veo más al piano! Pero en el escenario es más divertido el acordeón, me siento como amarrada a algo. Algunos dicen que me ven sexy así, pero yo no lo tengo tan claro [risas]. Cuando empecé, me decían que era algo masculino y que lo acabaría dejando. Pero resultar sexy debería ser algo normal, aunque yo no me sienta así, y menos con el acordeón. Eso sí, me transmite fuerza porque el instrumento la necesita. Eso es una forma de ser sexy, ¿no?

M.H. Tiene muchas concepciones. Por ejemplo, seguro que para muchos usted es una diva de la música, pero de otra manera que la que se aplica a Madonna.
J.V.
Hombre, “diva” es algo que no soy. No soy Jennifer Lopez, con sus perfumes, sus perros, sus exigencias... y mucha gente detrás. Yo soy la más solitaria del mundo. Me gusta hacer mi música y ya.

M.H. ¿La soledad es una fiel compañera?
J.V. A mí me encanta. No soy nada fiestera y para componer me encierro durante meses. Nunca he sido nocturna. Preferiría que la gente pensara que soy de otra forma, porque es mucho más glamuroso, pero no.

M.H. ¿Y en las giras cómo se hace eso?
J.V.
Me vuelvo medio autista. En los primeros meses salgo alguna vez a pasear; luego me canso y me dedico a leer, dormir la siesta y hacer ejercicio, para estar perfecta en el escenario.

M.H. Además, imagino que de gira es una mujer rodeada de hombres…
J.V.
No te creas. Esta vez seremos cinco mujeres en un grupo de 15. Es más divertido, porque los hombres me parecen aburridísimos, no en sí mismos, sino por lo que hacen. Mi mejor amiga estuvo de gira conmigo durante siete años y fue genial: salíamos a tomar el té, de compras… Era como irse de viaje, no tenía la impresión de estar trabajando.

M.H. Algunas de sus parejas han sido músicos. ¿Hasta ese punto llega la conexión con el ritmo?
J.V.
[Risas] Imagino que me sale de forma natural. Pero tienen que venir a mí porque si no, no me entero; no soy de coquetear. La música es mi vida y los músicos siempre me resultaron atractivos. Será porque me fijaba en qué escribían y no en qué bonita pompa [culo] tenían… De todos modos, ahora procuro evitar a los músicos. No por mala onda, es que no los recomiendo como novios. Viajan tanto... Los hombres, de gira, son más peligrosos que nosotras, se vuelven más locos. Termino siendo mejor ex que novia.

M.H. Seguro que en algún concierto se le ha cruzado más de uno.
J.V.
He tenido pocas relaciones, pero muy intensas. Todos son personas muy importantes en mi vida y no voy a tener malos rollos con ellos luego, ¿no? Se conocen entre sí, se llevan bien y yo con ellos.

M.H. ¿No le ha tentado aún la maternidad?
J.V.
No ha llegado ese momento. Ahora tengo un hijo llamado “MTV Unplugged” y hasta ahí llegan todos mis impulsos por el momento.

M.H. ¿Le gusta tener éxito prácticamente en los cinco continentes y que, a la vez, poca gente sepa dónde anda usted y con quién?
J.V. Está bien sentirse anónima, lo que importa es la música. Aunque las vivencias se reflejan en los discos. Me doy cuenta cuando lo estoy haciendo y luego me cuesta desligarme del álbum. Tiene que pasar un tiempo. Un par de años después, lo escucho y recuerdo las cosas que me pasaron entonces. En “Sí” estaba muy bien. Y para “Limón y sal” estaba… bueno… bien… [risas]. Había estado mucho tiempo de gira y mi vida se había desestructurado un poco.

M.H. ¿Y le da miedo volver a la gira ahora?
J.V.
No, tengo muchas ganas. Va a ser corta y más selectiva en las paradas. No tengo vida cotidiana, algo que me gusta, y disfruto. Me lo paso bien en los shows y leo mucho.

M.H. Su gira incluye un periplo por EE.UU. ¿Cambiará de idioma en algún momento?
J.V.
Yo escribo en lo que pienso. No sé, tendría que ser un disco de versiones... que la verdad, no me apetece hacer [risas]. Además, no sé si me funcionaría. No me atrae.

M.H. ¿Existe algún tema que se le resista?
J.V. Las cuestiones políticas. No sé tratarlas, no sé siquiera si me gustaría. Prefiero tratar las emociones, y me gusta pensar que con una canción puedo mover las de alguien. He impulsado campañas animando a la gente a votar porque en México estamos empezando a practicar la democracia. Han sido tantos años lamentables que la gente se ha vuelto apática. Pero decirle a alguien por quién votar… no me parece, aunque respeto lo contrario.

M.H. Pero creo que se comunica con mucha gente a través de internet…
J.V.
Sí, desde que he descubierto Myspace. Hago amigos y descubro músicas de todo el mundo. El Güincho, por ejemplo, está padre. Y, para salir de juerga, nadie como Bunbury.

M.H. Creo que eso ocurrió en Ciudad Juárez.
J.V. Sí, allí nos fuimos de fiesta después de un concierto y hablamos y nos reímos mucho. Pero la fama la tiene Tijuana, un lugar con mucha más personalidad que estética, pero en la que no reina tanto el vicio como se dice.

M.H. Tanto hablar de los peligros de México y cuando temió por su integridad física fue en Texas…
J.V. Madre mía, cómo fue aquello. Estaba de telonera de Jaguares. Nadie me conocía y era un público muy rockero, así que se trataba de un momento duro de antemano. Gritaban: “¡Que se encuere!”, que me quitara la ropa. Pero yo seguí, aunque fuera por joder. Y no me quité nada.

MÁS SOBRE ELLA

Colaboradora entusiasta
En “MTV Unplugged” se dan cita varios nombres de lujo, que han ayudado a Julieta a dar forma a sus canciones más conocidas y a cuatro temas inéditos. Entre ellos está Gustavo Santaolalla, productor y dos veces ganador del Oscar (una de ellas por la música de “Brokeback mountain”), Marisa Monte, el violoncelista, arreglista y productor Jacques Morelenbaum, Natalia Lafourcade y, sobre todo, Mala Rodríguez, con la que repite tras haber participado Julieta en el último trabajo de la rapera sevillana.

La hermana gemela de Julieta
Pocos saben que Julieta Venegas tiene una hermana gemela. Se parecen tanto como dos gotas de agua (podemos comprobarlo en el videoclip de “Lento”, donde aparecen ambas). Pero, según la cantante, tienen caracteres muy distintos. “Somos tan diferentes…–asegura–. También se dedica al arte, eso sí: es fotógrafa. Tenemos complicidad de hermanas gemelas, pero somos muy independientes, y cada una ha hecho su vida. Y cuando nos vemos nos lo pasamos tan bien…”. Ivonne ha plasmado en imágenes algunos instantes de su vida y de la de su hermana e incluso ha descubierto al mundo cómo las diferenciaba su padre: Julieta tiene un lunar en la pierna; Ivonne en el brazo.

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