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Los famosos, con hipoteca pero sin casa en Dubai

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La crisis del ladrillo que azota Dubai deja a Angelina Jolie, David Beckham e, incluso, a los herederos de Michael Jackson sin sus faraónicas mansiones en el Emirato.

Desde El Cairo hasta Beirut, Dubai es el mejor ejemplo de audacia y arquitectura, un monumento sin precedentes al ego y a la ambición que convirtió a un pequeño emirato en el gigante financiero de Oriente Medio.

Islas en forma de palmeras, rascacielos imposible, macroespacios dedicados al "shopping", las artes y a los deportes forman parte de una realidad que tiene sus días contados por culpa de la crisis inmobiliaria que sacude este pequeño emirato.

El terremoto financiero se ha llevado por delante las inversiones de muchos magnates rusos y más de un famoso, como Angelina Jolie o David Beckham. Y es que mientras sus vecinos crecían al olor del petróleo, Dubai creo una realidad paralela cimentada en el ladrillo y el boom inmobiliario. El arte de convertir lo imposible en posible atrajo a muchos millonarios a invertir en un futuro fértil sobre el desierto.

Pero la gallina de los huevos de oro tiene sus días contados. De momento, la crisis ha llegado a este lejano paraíso económico dejando más de 3.000 coches de lujo abandonados en su aeropuerto, mientras el paro se dispara y el precio de la vivienda se desploma más de un 30% en tan sólo tres meses.

Según los expertos, estrellas como David Beckham, Angelina Jolie o Guy Laliberté (fundador del Circo del Sol), los primeros famosos en desembolsar 15 millones de euros por una de las trescientas islas privadas construidas en las aguas del Golfo, dentro de una impresionante urbanización llamada The World, pueden haber hecho una de las peores inversiones de su vida.

La faraónica urbanización artificial con forma del mapa del mundo y creada artificialmente sobre el mar por el jeque Mohamed bin Rashid al Maktum, tiene más grúas que mansiones construídas. World está en bancarrota y con ella sus campos de golf, el centro comercial más grande de Oriente Medio, pistas de esquí con nieve artificial, un isla dedicada a la moda apadrinada por Karl Lagarfeld, restaurantes con los mejores chefs del mundo y el hotel Atalntis (que tiene entre sus atracciones una pecera de un millón y medio de litros de agua con una ballena en su interior).

El mismo futuro corren los inversores de Palm Jumeirah -una de las tres islas artificiales que se están levantando en los Emiratos Árabes-, y entre los que destacan Denzel Washington, Michael Owen, Naomi Campbell e incluso el fallecido Michael Jackson. Dubai World, el holding que responsable de la obra así como de World, tiene que hacer frente a una deuda de 80.000 millones de dólares para no declararse en bancarrota.

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