Un búlgaro intentó aparcar su propio todoterreno Mercedes G230 sobre un edificio de 21 metros de altura y, aunque falló en su intento, logró entusiasmar a centenares de ciudadanos al quedar el coche colgado de la fachada. Según informó la cadena búlgara privada bTV, fue una apuesta con un amigo suyo lo que motivó a Radomir Pepelov, de 32 años, a intentar estacionar su vehículo en el techo del edificio donde vive, en la ciudad de Stara Zagora, en el centro de Bulgaria. De paso, tenía también la esperanza de entrar en el libro Guiness de los récords si lograba colocar el coche de dos toneladas de peso en la azotea del edificio de cinco plantas, en la que colgó en el techo una cuerda atada a una bobina que el vehículo tiene en la parte delantera. De esta forma, instaló una construcción especial en el tejado para fijar el coche cuando éste llegara allí, ascendiendo verticalmente por la fachada. Cuando el todoterreno alcanzo la altura en quince minutos, tuvo que girar para lograr la posición de aparcamiento adecuada. En ese momento, sus tres pilas eléctricas se agotaron y el vehículo se quedó colgado en la fachada bajo los aplausos entusiastas de más de doscientos espectadores. Después de tres horas en esta posición, la versión deportiva del Mercedes G 230 cayó sobre la acera sin causar mayores daños materiales. Pepelov, que es miembro del club local "4X4 Casa de locos", prometió reparar el coche en diez días y probablemente repetir el espectáculo.