En los dos primeros meses del año, los inspectores fiscales visitaron los burdeles de la ciudad para anunciar la inminente medida. Las mujeres deberán entregar los 30 euros al propietario o administrador del burdel, quien a su vez, deberá enviar el dinero a la oficina fiscal. Eso no será todo. Los dueños del burdel también tendrán la obligación de confeccionar una lista con el nombre de las prostitutas y el número de días trabajado, que les permitirá, al fin de cada año, hacer su declaración de impuestos.
Los cálculos del ministro de Hacienda de la ciudad son fáciles. Si el ministro logra recolectar 30 euros diarios de las 8.000 prostitutas que trabajan en Berlín en 210 días laborales, tendrá un ingreso extra de 50,4 millones de euros.
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