Ana Calvo

Autor: REUTERS
Nacida en Kuwait el 31 de agosto de 1970, Rania Al – Yasin se convirtió en 1993 en la reina más joven del mundo. Desde entonces, gracias a su posición, ha pasado a ser uno de los personajes más influyentes del mundo en la defensa de los derechos de los más desfavorecidos.
A diferencia de las jóvenes de buena familia de su país, la que se convertiría años más tarde en Reina de los jordanos, no se marchó a los Estados Unidos o a Gran Bretaña a completar sus estudios, sino que en 1991 se licenció en Administración de Empresas por la Universidad Americana de El Cairo, para así conocer mejor la realidad de su pueblo.
Pronto comienza a trabajar en el sector de la banca y las nuevas tecnologías, pero será una cena la que cambie por completo su vida. Es en ese momento cuando conoce al entonces príncipe Abdulla de Jordania. El 10 de junio de 1993, Rania y el hijo del rey Hussein contraen matrimonio, pero no se convierten en príncipes herederos, título que ostentaba el tío de Abdulla, el príncipe Hassan. Sin embargo, antes de producirse la sentida muerte del soberano del reino Hasemita de Jordania, Hussein nombra a su primogénito heredero de la corona.
De este modo, una vez que su marido pasa a ser en 1999 el Rey Abdulla II, la bella Rania se convierte, por expreso deseo de este al otorgarle la Medalla de honor Al Hussein Bin Ali, en la nueva Reina de Jordania y en la soberana más joven del mundo.
Será desde la privilegiada posición que le confiere su nuevo cargo, desde donde la Reina Rania se convierta en una de las más activas luchadoras por el respeto y cumplimiento de los derechos humanos, una activista comprometida con la mejora de la calidad de vida de los más desfavorecidos y una ferviente defensora de los derechos y la igualdad de las mujeres, especialmente en el mundo árabe. Además, junto a su esposo el Rey Abdulla II, se esfuerza por el desarrollo y el avance continuo de la sociedad jordana.
La valentía y la inteligencia de las que Rania de Jordania puede hacer gala han hecho posible su intervención en numerosas cumbres y simposiums internacionales en los que ha tratado temas tabú en una sociedad como la suya, tales como la explotación infantil o el sometimiento de la mujer.
Sin embargo, su ajetreada vida pública, tanto al lado de su marido como a través de las muchas organizaciones benéficas con las que colabora, no le hacen descuidar su papel de madre de cuatro hijos: Hussein, nacido el 28 de junio de 1994; Imán, el 27 de septiembre de 1996; Salma, el 26 de septiembre de 2000 y Hazme, el 30 de enero de 2005. Por ello, como la propia Reina ha declarado en más de una ocasión, siempre que su agenda se lo permite dedica un par de horas al día a hacer los deberes con los pequeños príncipes, jugar con ellos, o leerles un cuento antes de dormir.
Un excepcional ejemplo, por tanto, de que la belleza externa no es más que un claro reflejo de la interior.