En los últimos años, vivimos en un proceso continuo de cambios a nivel sociodemográfico que ha hecho que se modifiquen de manera sustancial los antiguos roles domésticos. Si de manera tradicional el cuidado de la casa y de la familia era una tarea casi exclusivamente femenina, lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, los hombres han ido adoptando una implicación mucho mayor en las obligaciones del hogar. De este modo, se sitúan como un nuevo perfil de consumidor potencial, con sus propias características diferenciales, muy a tener en cuenta por las empresas. Pero, ¿cómo es ese nuevo hombre consumidor?
Atrás quedaron ya los años en los que los varones reducían sus momentos de compras a aquellos en los que tenían que adquirir artículos que servían para satisfacer sus propias aficiones o en los que, por obligación, tenían que acudir al “súper” a ejercer de remolque de algún pesado carrito de la compra.
Los “nuevos hombres” del siglo XXI se perfilan, en rasgos generales, como consumidores exigentes, implicados de forma activa en la toma de decisiones referentes a las compras del hogar y preocupados por la calidad de los productos que consumen.
Según un estudio realizado por TNS para la Fundación Cinco al Día, actualmente los hombres llenan una de cada cinco cestas de la compra en nuestro país y, aunque siguen sin alcanzar las cuotas femeninas (31 días al año frente a los 73 de las mujeres), en tan sólo dos años sus visitas a los comercios han aumentado un 6%, mientras que nosotras acudimos un 7% menos al mercado.
La existencia de, cada vez, más hogares unipersonales y el avance progresivo hacia la igualdad real en el ámbito del hogar se vislumbran como dos de las causas que inciden con más fuerza en este notable cambio de hábitos de consumo. Sin embargo, resulta sorprendente que, del citado 6% de aumento de salidas masculinas a la compra, tan sólo el 27% corresponde a hombres que viven solos, representando una amplia mayoría los que lo hacen como responsables familiares de esta tarea doméstica.
Además, cada vez son más los varones que adoptan el papel de cocineros en casa, así como los que se decantan por llevarse el Tupper a la oficina a la hora de comer, por lo que son muchos los que prefieren elegir ellos mismos los productos que van a cocinar e ingerir. A pesar de que en el Libro de la Alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se asegura que los españoles, en general, somos unos consumidores “desleales” a los productos y a los establecimientos, parece que los hombres se desligan de esta definición y prefieren comprar siempre en el mismo sitio, en grandes establecimientos ya conocidos donde puedan encontrar de manera sencilla gran variedad de marcas que satisfagan de una sola visita todas sus necesidades.
Como se recoge en el informe elaborado por la Fundación Cinco al día, las compras domésticas masculinas vienen determinadas por la necesidad inmediata, la proximidad al punto de compra y la despensa, caracterizándose por ser consumidores exigentes, poco previsores y muy perfeccionistas con sus elecciones, dejándose guiar más por la calidad del producto que por su precio.
En cuanto al tipo de productos que más consumen, si bien es cierto que son un tanto impulsivos en sus compras y, a menudo, se dejan llevar por el placer, no se puede negar que los hombres cada vez se cuidan más y están más preocupados por su salud y aspecto físico. Así, las verduras y hortalizas, los cereales, las frutas, los zumos y las infusiones han pasado a ocupar un lugar importante en su cesta de la compra, haciendo una dura competencia a productos antaño considerados como “más masculinos”, como los frutos secos, los aperitivos y encurtidos o las bebidas alcohólicas.
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