Imanol Arias es un torrente verbal con sólo una pregunta. No puede parar quieto, sobre todo cuando se le cuestiona sobre la undécima temporada de 'Cuéntame cómo pasó'. El actor vasco está eufórico por los cambios que va a sufrir la serie, que se centrarán un poco más en la comedia después de haber pasado la dictadura. Además, su personaje, Antonio Alcántara, vivirá una pequeña transformación. Por una parte, se recuperará poco a poco del infarto que sufrió al final de la temporada pasada; por otro lado, comienza a interesarse por la política. Todas las vivencias ambientadas en medio de la Transición.
PREGUNTA: ¿Hay tantos cambios en la serie como parece?
RESPUESTA: Es una temporada muy enloquecida. Incluso hay un cambio de estilo que no estaba previsto. ’Cuéntame..’ deja de ser tan directa y nostálgica para ser más estrambótica. Es curioso esto. Cuanto más te acercas a la realidad y la cuentas sin problemas de dolores o dictaduras, el despelote es mayor. Fíjate. La UCD la formaron 40 empresarios que pusieron dinero. Pensaban que no les iba a votar nadie e hicieron las cosas de una manera que visto ahora es sorprendente. Además el país estaba mal: 20% de inflación, la universidad, las hipotecas Todo esa locura es la que refleja ’Cuéntame’.
P.: ¿Y cómo vive Antonio todos estos cambios?
R.: El problema de Antonio es que se mete en política. El partido (UCD) ve en él un buen vendedor, una persona popular y que tiene una imprenta, para el tema de los carteles electorales. La gente que trabaja en gráficas tenía un habla popular pero un lenguaje estricto. Es un tipo que se sabe el diccionario completo. Además, la imprenta que entonces entró en UCD era la más importante de España.
P.: ¿Está basado todo esto en un caso real?
R.: Más o menos. Se hicieron gratis todos los carteles de campaña porque entonces la política era como ahora: te decían que si ganabas, te daban la inversión multiplicada por 30. Y fue lo que les pasó a estos, que ganaron una fortuna.
P.: ¿Hay mucho cambio entre la política que narra ’Cuéntame ’ y la de ahora?
R.: El primer desencanto es en cuanto a las ideas. En el principio de la democracia buscabas quién eras a través de las ideas y la gente se situaba en un lado o hacia otro. Incluso había extremos, que no pertenecía a tus ideas, que te parecieran justas u honestas.
P.: ¿Y ahora?
R.: La ideología es una chufla. Los políticos son la clase profesional peor dotada de España. Nos hemos quedado en votar al centro-derecha o al centro-izquierda y de ahí viene el desencanto.
P.: ¿Qué hizo usted durante la ’Transición’?
R.: No voté. Había que conseguir otras cosas como el día de descanso o el salario mínimo, que la educación funcionara. La participación política tenía que ver con hechos.
P.: ¿Qué es lo que más le gusta de esa época tan loca?
R.: Los españoles comenzaron a ganar dinero. De repente, hubo 2,5 millones de universitarios gracias a esto y a las becas. Por eso me hace ilusión contar esto desde el lado humano.
P.: La nueva temporada llega en una época de cambios. La falta de publicidad, la llegada de la TDT...
R.: No sé cómo será la nueva tele con la TDT y con el nuevo modelo de financiación. Creo que la audiencia media máxima será un 15 o 16%. Nosotros tenemos que ser líderes en nuestra franja. Ahora hay que descubrir cómo será una televisión sin publicidad. Decían que había una competencia desleal y pedían que se rompiera con ese modelo. Pero la gente no quería el reparto de carga. Querían que los españoles pagáramos 100 euros por recibir la señal. Y eso, ningún Gobierno se va a atrever hacerlo.