Ana Calvo

Autor: EFE
Foto: Rafa Nadal conquistó en los JJOO de Pekín la medalla de oro, por primera en la modalidad individual masculina para nuestro país.
Con tan sólo 22 años, Rafa Nadal ha conseguido casi todo, por no decir todo, en el mundo del tenis. Con tan sólo tres añitos, cuando apenas era capaz de levantar un palmo del suelo y la raqueta abultaba casi más que él, ya se entrenaba en su Manacor natal y, casi puede decirse, que los dientes le salieron al tiempo que daba sus primeros golpes en la pista.
El deporte lo tiene en la sangre y, parte de la “culpa” de que hoy sea quien es, la tienen sus dos tíos, su entrenador Toni Nadal y el exfutbolista Miguel Ángel Nadal. Con 12 años ya era Campeón de España y de Europa y fue en este momento cuando se decantó por el deporte de la raqueta en detrimento del fútbol, la otra modalidad en la que destacaba. A partir de entonces, los entrenamientos por hacer de él un número uno del tenis se fueron intensificando, lo que le llevaron, una vez demostrado que lo suyo con la raqueta no era un romance de verano sino un matrimonio de por vida, a abandonar sus estudios al finalizar la ESO y volcarse por completo en su carrera deportiva.
Ahora, después de haber conquistado el oro olímpico, después de haber destronado al intocable Roger Federer del Olimpo de los Dioses de la ATP y haberse situado como número uno del mundo y tras haber ganado todos los Grandes Slams y Masters Series que se pueden ganar, ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, imponiéndose a nombres de la talla de Michael Phelps y Usain Bolt, demostrando, si aun quedaba alguna duda, que la decisión que tomó siendo aun un adolescente fue la más acertada de su vida.
Pero si Rafa Nadal nos vuelve locas no es sólo por sus méritos deportivos. Tampoco sólo por su envidiable físico, que nos obliga a no poder apartar la mirada del televisor cada vez que él aparece; ni por haberse convertido en una estrella de la publicidad como imagen de varias marcas tan importantes como L’Oreal, Nike o Time Force… Rafa, nuestro Rafa, nos encanta por la gran persona que ha demostrado ser.
Siempre que tiene ocasión, el manacorí presta su imagen y ayuda a diferentes causas benéficas, y no resulta extraño encontrarle “haciendo de las suyas” para colaborar con aquellos que no lo tienen fácil para salir adelante. Consciente de su peso mediático y del ejemplo que representa para miles de jóvenes, ha creado una fundación de ámbito internacional que busca promocionar el deporte como forma de integración de los más necesitados.
Respecto a su vida sentimental, Rafa la comparte con Xisca, su novia de toda la vida, una joven mallorquina de 20 años que, al igual que el tenista, se muestra discreta pero nunca descortés con los medios.
Por todo esto, no nos queda más que levantarnos, aplaudirle, quitarnos el sombrero y gritarle con fuerza su ya mítico “¡Vamos, Rafa!”.
Aunque Rafa siempre ha sido muy discreto con su vida privada,
si le das al play podrás ver imágenes del tenista con su novia Xisca