El juego sexual no es una cuestión de sexos, ya que en una pareja, tanto el hombre como la mujer pueden gozar y tener una respuesta más placentera. Está claro que todos los sentidos intervienen en los encuentros amorosos. Sólo tenemos que intentar descubrir lo que nos enciende o nos hace reír, recuperar el juego por el juego, sin pensar en los resultados.
Para excitarse, la mujer necesita preparar tanto su mente como su cuerpo. Y el hombre, a través del juego, recupera la intensidad del encuentro. De todos modos, lo más importante es saber que la sexualidad está en el cerebro. Empieza a pensar en él... y deja que tu sensualidad aflore. Es muy posible que la idea de ver a tu compañero excitado te guste y a él le sucede lo mismo.
La importancia de las caricias
A todos nos agradan las caricias y, sin embargo, dejamos que la relación transcurra sola, como si pensáramos que puede funcionar sin dedicarle tiempo. Y eso no suele suceder. Las mujeres valoramos las caricias como si fueran las partes de una novela: con una introducción, un nudo y un desenlace. Queremos acariciar y ser acariciadas en el antes, en el durante y en el después de un encuentro. La caricia tiene importancia en sí misma y no sólo porque es una forma de llegar al éxtasis. Tocarnos, acariciarnos o explorar mil sensaciones no son preludios, son los caminos que nos acercan al placer, al goce y dan el aderezo necesario al amor.
Hay libros y revistas que nos dicen, por ejemplo, por dónde podemos empezar, cómo se debe mordisquear el lóbulo de la oreja, qué posturas se pueden emplear para un buen masaje o que caricias nos pueden llevar al éxtasis. Pero lo que debemos tener siempre presente es que nosotros somos nuestros mejores expertos, y que en el juego, el dónde y el cómo lo decide cada uno.
Lo que no debes olvidar
- A todos nos gusta ser acariciados y que nos acaricien. Hay 22.500 centímetros cuadrados de piel para ser explorados, besados o acariciados.
- También necesitamos estímulos verbales: una voz apasionada puede encender nuestro cuerpo.
- Tener una idea positiva de nuestra propia sexualidad nos ayudará a mantener unas relaciones sexuales más satisfactorias.
- Siempre es bueno pedir lo que necesitamos. Expresar y hablar de nuestros deseos es conveniente para establecer la intimidad que necesita cualquier pareja.
- Los expertos aseguran que se conocen más de 3.000 formas de satisfacer a la pareja. Por ejemplo, una de ellas, el tranta, quita importancia al orgasmo y se la da a la conexión espiritual, emocional y física entre los amantes. De esta manera, el deseo circula por todo el cuerpo y la energía viaja desde los órganos sexuales hasta el corazón
Ideas que pueden ayudarte
Deja que tu cuerpo descubra su propio lenguaje. Explora tu cuerpo y sabrás dar placer a tu pareja. Pierde el miedo, sé activ@ y desinhíbete. Realiza actividades que habías dejado de hacer. Haz cambios, pero es necesario que quieras hacerlos. No asumas que a tu pareja y a ti os guste lo mismo.
El termómetro del deseo
Responde a ésto con Verdadero (V) o Falso (F):
• Me dejo llevar por mis deseos sexuales.
• Cuando no tenemos relaciones, hablamos sobre ello.
• Me encanta introducir innovaciones en nuestros encuentros: masajes, sitios nuevos, besos apasionados...
• Durante el día pienso en él, en algo que nos gustaría hacer juntos.
• Le expreso frecuentemente lo que más me gusta.
• Me siento libre y segura en mis relaciones sexuales.
Si has contestado De 3 a 5 ’V’, nivel alto de deseo. De 0 a 3 ’V’: nivel medio. De 0 a 1 ’V’: frío.