Por Mara Zarzalejos
Ingredientes:
- 800 g de bacalao salado
- Una cebolla y dos dientes de ajo
- Perejil y azafrán
- Un trozo de guindilla roja
Preparación
Elige trozos de bacalao de lomo alto. Ponlos a remojo durante 48 horas en agua fría y renuévala cada 12 horas.
Elimina todas las espinas que puedas con ayuda de unas pinzas y corta las raspas con unas tijeras. Asegúrate de que la piel está bien limpia y coloca los trozos sobre papel absorbente de cocina.
Pon en una cazuela todas las espinas que hayas podido quitar, la guindilla y las hebras de azafrán machacadas. Vierte litro y medio de agua y cuécelo todo a fuego mediano contando 15 minutos desde que rompa a hervir. Después, apágalo y deja que se entibie.
Pon en un recipiente de barro el aceite, la cebolla y los dientes de ajo picados. Sazónalo todo con sal y deja que se sofría a fuego muy suave. Remuévelo a menudo. Cuando la cebolla esté muy suave, retírala, junto con los dientes de ajo. Hazlo con una espumadera y aprieta bien para aprovechar al máximo el aceite. Después, tira la cebolla y los ajos.
Pasa los lomos de pescado por harina, sacudiendo la sobrante, y colócalos en el aceite con la piel hacia abajo. Mantenlos así tres minutos y dales la vuelta. Pasados otros tres minutos, vierte sobre ellos el caldo, previamente colado, hasta que los cubra.
Mantén el fuego mediano o suave y mueve la cazuela hasta que hierva y la salsa empiece a trabar. Después, da la vuelta a los trozos y espolvorea sobre ellos el perejil. Calcula que el tiempo de cocción total, contando a partir del hervor, oscila entre 12 y 15 minutos y depende del grosor de los trozos de bacalao. Sirve este plato recién hecho.