Por María Zarzalejos
Ingredientes:
- 750 g de lomos de bacalao altos
- Una lata de huevas de mújol
- Miel de flores y 8 rebanadas de pan baguete
- Aceite de oliva
- mantequilla y un limón
- Un diente de ajo y 2 cucharadas de perejil picado
Preparación
Corta el bacalao en cuatro trozos. Ponlo a remojo en agua fría durante dos días, cambiándola cada 12 horas.
En una cazuela de barro vierte el aceite de oliva, el diente de ajo entero y los trozos de bacalao con la piel hacia abajo.
Coloca la cazuela a fuego mínimo.
Deja que vayan saliendo gotitas de gelatina de la piel del bacalao y mueve la cazuela de vez en cuando. Cuando la salsa empiece a blanquear, continúa moviéndola hasta que se vuelva espesa.
Agrega cuatro cucharadas de miel, poco a poco, sin dejar de mover la cazuela para ligar la salsa.
Tuesta el pan en el horno, y cuando esté frío, unta las rebanadas con un poco de mantequilla y cubre con huevas de mújol. Riégalas con dos o tres gotitas de zumo de limón.
Saca láminas de cada trozo de bacalao, que se irán despegando con suavidad, y colócalas en un plato. Al lado, pon salsa y dos rebanadas de pan con mújol.
Al hablar de ensaladas no hay que pensar sólo en lechuga y tomate. Existe una gran variedad de ingrediente que se pueden mezclar sin problema. Es el caso de algunas verduras, pescados, carnes o mariscos que, preparados de forma sencilla y cortados en trozos pequeños, se pueden degustar fácilmente. Recuerda que puedes comprar el bacalao de gran calidad ya desalado y envasado al vacío. Si prefieres utilizar pescados no salados, procura que sean de roca. En ocasiones especiales, para hacer una ensalada diferente, compra varias clases de lechugas, canónigos y otras verduras. Usa siempre aceite de oliva virgen extra. Puedes comprarlo en garrafas de cinco litros, que sale más económico. Consérvalo en un lugar oscuro.