Cocina

Flores comestibles: un toque de belleza y aroma a tus platos

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Dicen que la comida suele entrar por los ojos, por eso hay que intentar innovar lo mayor posible para hacer que nuestros platos resulten de lo más atractivos. Una buena forma de hacerlo es incluyendo flores comestibles con los que, además de nuestro apetito, estimularemos todos nuestros sentidos. Y dado que estamos en primavera, la estación de las flores, ¿qué mejor momento para probar que ahora?

Aunque el uso de las flores en la cocina era utilizado ya desde la antigüedad por sus propiedades medicinales y sus cualidades saludables, tan solo hace unos años que han llegado a las mesas de nuestro país de la mano de famosos chefs y restaurantes gourmet

Cocinas de todo el mundo utilizan las flores en sus recetas: la china con la Flor de Loto o los pétalos de jazmín; la francesa las añade a pescados, helados o tortillas; en Oriente Medio realizan deliciosas mermeladas; en México se utilizan para el relleno de tortitas o burritos; en Argelia o Túnez se emplean para perfumar el cuscús y ciertos guisos de cordero…

Además de sabrosas y aromáticas, las flores son también una buena fuente de sustancias bioactivas como aromas, sustancias cromáticas y aceites esenciales con actividad antioxidante y reguladora. Es importante saber que no todas las flores son comestibles, por lo tanto lo recomendable es consumir sólo las flores bien identificadas y de procedencia segura. Algunas de las más conocidas y sencillas de encontrar son:

Flor de calabacín:  Es muy dulce y con cierto parecido al sabor de la pipa de girasol. Es la más habitual. Se utiliza mucho en las gastronomías italiana y mexicana.

Pétalos de rosa: Son el referente dentro de la cocina con flores, tienen un sabor dulce y un olor inconfundible. Se utilizan en mermeladas o ensaladas con frutas.

Lavanda: Deliciosas en cremas y ensaladas, se encargan de perfumar los platos y darles un sabor algo picante.

Capuchinas: Tienen un sabor ligeramente picante y se consumen en ensaladas. Complementan el sabor del perejil, el estragón o las cebolletas.

Violetas: Combinan especialmente bien con las endibias y como relleno para tortillas. También se pueden consumir frescas, secas y confitadas.

Caléndulas: Eran muy apreciadas en la antigüedad en La India, Grecia y algunos países árabes. Por su ligero sabor amargo, se empleaban junto con sus hojas para aromatizar caldos y bebidas.

 ¿Y cómo puedes cocinar estas flores? en dorma de Té de flor de malva, helado de jazmín, vino con flores, pétalos de rosa en ensalada… ¡Llena tu cocina de nuevos olores y sabores seguro que te sorprenderán!


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