Ingredientes:
- 350 g de garbanzos
- 250 g de bacalao desalado
- Un tomate rojo y maduro
- 2 pimientos rojos secos (choriceros)
- Una cebolla mediana
- Una zanahoria
- Un puerro y sal
- Un diente de ajo
- Una cucharada colmada de harina
- Una tacita de aceite de oliva
Preparación
La víspera por la noche, pon a remojo los garbanzos en abundante agua fría con sal.
Al día siguiente, elimina el agua de remojo y mete los garbanzos en una redecilla.
Coloca los pimientos en un cuenco, cubiertos con agua templada.
En una cazuela amplia o en un puchero, pon los garbanzos, la zanahoria raspada y entera y la parte blanca del puerro también entera. Agrega agua en abundancia y sal. Cuécelos hasta que los garbanzos estén muy tiernos.
Pasa a una cazuela los garbanzos, sacándolos de la redecilla, y la zanahoria cortada en dados pequeños. Cúbrelos con su caldo de cocción.
En una sartén, pon el aceite de oliva, la cebolla picadita, el ajo prensado, el tomate pelado y cortado en trocitos y la sal. Sofríe a fuego suave durante 15 ó 20 minutos.
Raspa con una cucharita la pulpa de los pimientos choriceros, eliminando bien las semillas. Resérvalos.
Tuesta ligeramente la harina en una sartén y agrégala al sofrito, remueve rápidamente y agrega un cazo del caldo de cocción de los garbanzos. Deja que hierva durante cinco minutos y vierte todo sobre los garbanzos. Pon todo a cocer a fuego muy suave.
Agrega a los garbanzos la pulpa de los pimientos y el bacalo desmigado. Mantén la cocción 10 minutos más. El caldo debe quedar bien trabado.