María Zarzalejos
Ingredientes:
- 1/2 kg de patatas
- 2 cucharadas de cebolla picada
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal
Preparación
Lava y seca las patatas.
Pélalas con el pelapatatas y córtalas con el rallador (ponle la cuchilla alargada y apoya la patata encima).Colócalas en un recipiente hondo.
Pela la cebolla y pícala en cuadraditos con el cuchillo cebollero, sobre la tabla.
Mezcla dos cucharadas de cebolla con las patatas. Sazónalas con sal.
Calienta el aceite en la sartén, a la temperatura mínima, durante tres minutos.
Agrega las patatas y la cebolla. Tápalas. A los diez minutos, dales la vuelta.
Mueve las patatas cada cinco minutos. Hazlo siempre con la espumadera.
Cuando estén blanditas, pero no doradas, ponlas en un escurreverduras para que suelten el aceite. Tres minutos después, ya estarán en su punto. Sírvelas en una fuente.
Las patatas se tapan para controlar mejor la cocción y evitar que se doren. Su propia agua y el vapor que se produce provocan este efecto. Si quieres, usa un escurridor especial para fritos, con dos asas y rejilla en el fondo. Compra, si no lo tienes, un rallador con base amplia, varias cuchillas y un cajetín para recoger lo rallado. Es muy cómodo y práctico. Si tienes que hacerlas con antelación, caliéntalas en el horno a 500 C antes de servirlas. Usa un recipiente apto para el calor y tápalas bien con papel de aluminio. Esta receta sirve como guarnición o para preparar un revuelto o una tortilla.