M. Zarzalejos / Realización: N.Peña y P. Ibañéz
Como entrante o plato principal, los pescados ahumados son una opción sabrosa, ligera y muy fácil de preparar. Apuesta por la lubina con esturión fresco, las anchoas tostadas sobre crujientes rebanas de pan de molde o una irresistible montaña de salmón, pez espada y trucha que harán las delicias de vuestro paladar.
TODO SABOR Y SALUD
• El ahumado es una técnica de elaboración de alimentos crudos, usada sobre todo para los pescados, con la que se logran tres objetivos: una mejor conservación; un sabor y un aroma distintos, muy especiales; una textura más blanda.
• Los ahumados pierden en contacto con ingredientes calientes. Por lo tanto, aunque se suelen añadir a revueltos o al puding de pescado, lo mejor es usarlos en recetas que no incorporen en su elaboración fuego o, si es estrictamente necesario cocinarlos, añadirlos al final de la preparación.
• Antes de consumirlos, conviene regarlos con un poco de aceite de oliva, para que recuperen su elasticidad y textura. Además, con ello también se consigue suavizar su sabor, en ocasiones muy fuerte. Para preparar un entrante de ahumados original y sabroso, puedes mezclar varias clases, sobre pan tostado (blanco y negro), blinis o unas crepes.
• Para acompañarlos, una buena idea es recurrir a gajos de limón, alcaparras, huevo cocido picado, canónigos lavados colocados en cuencos, mantequilla o nata montada sin azúcar.
• Si quieres ahumar el pescado en casa, en el mercado se vende sal especial, aunque a veces es difícil conseguirla. Resulta un proceso sencillo, pero es necesario dedicarle bastante tiempo. Prueba a hacerlo con salmón, trucha o bacalao siguiendo las instrucciones que vienen en el envase de la sal.