- Un kg de tomates frescos
- rojos y maduros
- 250 g de cebollas y sol
- 6 cucharadas de aceite de oliva
- 3 cucharadas colmadas de azúcar
Lava bien los tomates frotándoles la piel con los dedos.
Pica la cebolla y los tomates, y recoge el jugo que suelten.
En una sartén pon el aceite, la cebolla picada y sal. Sofríela 10 minutos y agrega los tomates picados con su jugo y un poco más de sal.
Deja que se hagan bien, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté muy tierna y se haya evaporado todo el agua.
Espolvorea con el azúcar, remueve bien, y deja que cueza hasta que el tomate espese de nuevo.
Pasa la salsa de tomate por el pasapurés y viértela en un recipiente de cristal o de plástico con tapa.