Ingredientes:
- 1/2 kg de bacalao fresco
- 1/2 kg de patatas
- 3 huevos
- Una cebolla
- Un diente de ajo
- aceite de oliva
- 2 cucharadas de salsa ketchup
- Una cucharada de mostaza
- Nuez moscada
- sal
Preparación
Cuece las patatas sin pelar en agua con sal. Cuando estén en su punto, escúrrelas de su agua de cocción, pélalas y córtalas en rodajitas muy finas. Sazona con sal y una pizca de nuez moscada y resérvalas.
Pon el bacalao fresco en una fuente de horno, rocíalo con un poco de aceite y sal y hornéalo, 15 minutos, a 200oC.
En una sartén, pon tres cucharadas de aceite, la cebolla rallada y el ajo prensado. Sazona con sal y sofríe a fuego suave hasta que la cebolla quede muy suave. Retira del fuego y añade a la sartén el bacalao desmenuzado, el ketchup, la mostaza y sal. Remueve bien y tritura con la batidora eléctrica la mezcla de pescado. Agrega dos huevos enteros y la yema del otro. Finalmente, incorpora la clara batida a punto de nieve fuerte.
Unta con aceite de oliva un molde redondo y déjalo escurrir boca abajo. Espolvorea con pan rallado y sacude el sobrante. Pon una capa de pescado, otra de patatas, otra de pescado y otra de patatas, y presiona ligeramente.
Tapa el molde con papel de aluminio y hazle unos agujeritos para que evapore. Cuécelo al baño María en el horno, a una temperatura de 200oC, durante unos 25 minutos.
Deja templar y desmolda. Báñalo con una salsa besamel, que tenga un punto de espesor de natilla clarita, y esté hecha mitad con leche y mitad con caldo de pescado blanco. Por último, adorna con tomatitos cereza, rodeados con unas hojitas de canónigos.