María Zarzalejos
Ingredientes:
- 2 ventrescas grandes de bonito fresco
- 2 tomates rojos y maduros
- 1 cebolla morada o 1 cebolleta
- 2 cucharadas de pimiento verde muy picadito
- 200 g de gambas cocidas y peladas
- 2 dientes de ajo
- Pan rallado
- Aceite de oliva virgen extra
- Unas gotas de limón
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de vinagre de limón
- Sal
Preparación
Pela los tomates y córtalos en dados pequeños. Luego, trocea la cebolla también en dados.
Mezcla, en un cuenco de cristal, los dados de tomate, los de cebolla y las gambas cocidas. Sazona todo con sal y añádele el aceite de oliva y el limón. Mézclalo bien y consérvalo en el frigorífico para que se mantenga frío.
Mientras, calienta el horno a 200o C y coloca las ventrescas limpias en una fuente amplia de horno.
Sazónalas con sal y espolvoréalas por encima con los dientes de ajo picaditos.
Calienta 300 ml de aceite en una sartén pequeña y viértelo sobre las ventrescas. Después, espolvoréalas con una cucharada de pan rallado muy fino cada una.
Mete la bandeja en el horno y hornéalas durante 12 minutos.
Una vez hechas, separa la carne de las ventrescas, distribúyelas en cuatro platos y riégalas con su propio jugo. El bonito deberá salir en trozos enteros y alargados.
Finalmente, sirve el salpicón aparte.
Los consejos de María
La gracia de este plato reside en servir las ventrescas calientes y el salpicón con que las acompañas, completamente frío. La diferencia de temperatura le da una textura muy sabrosa.