- 4 puerros (sólo la parte blanca)
- 4 espárragos blancos hermosos
- 4 espárragos triguero
- aceite y sal
- 2 alcachofas naturales (o 4 de conserva)
- 4 hojas de acelga
- 2 zanahorias
- 8 patatitas pequeñas
- harina y huevos
- Salsa
- Una cebolla grande
- un diente de ajo y sal
- Un pimiento rojo seco
- un vasito de vino blanco
Cuece los puerros con las zanahorias raspadas y enteras. Limpia las alcachofas, córtalas por la mitad y cuécelas en agua salada. Limpia las acelgas y pon a cocer las pencas con los puerros. Pica la parte verde y escáldala en agua caliente. Luego, cuécela en abundante agua salada.
Una vez cocidas, reboza todas las verduras, menos las acelgas y las zanahorias, en harina y huevo batido, y fríelas en abundante aceite. Después, pásalas a una cazuela.
Una vez limpio, pon el pimiento rojo en agua templada, a remojo, la cebolla rallada en una cazuela de barro, junto con el diente de ajo prensado, cuatro cucharadas de aceite y un pellizco de sal. Sofríe todo a fuego muy suave hasta que la cebolla esté blandita. Raspa la pulpa del pimiento y añádela al sofrito, junto con el vino blanco y un vasito de agua. Cuece todo lentamente a fuego muy suave, hasta que la salsa quede en su grasa.
Por último, añade las acelgas y las zanahorias cortadas en daditos. Coloca por capas las verduras rebozadas y mantén el fuego suave, moviendo la cazuela para que las verduras cojan bien el sabor de la salsa. Evita que hierva.
Sírvelo en la cazuela.