Su creador, el danés Poul Henningsen, la ideó en el año 1958 para el restaurante The Langelinie Pavilion, de Copenhage, en el que todavía se mantiene. Su éxito radica en la forma en que distribuye la luz y con la que consigue una iluminación antideslumbrante a través de sus 72 pequeños paneles redireccionados.
Hoy es una de las piezas “vintage” más buscadas entre los entendidos y más veces reinterpretada.
LAS CLAVES
• Su forma. El espacio reservado a la bombilla tiene forma de huevo y queda oculta a la vista.
• Material. Sus paneles originales están realizados en acero inoxidable.
• Producción. En el año 2008 este diseño cumplió 50 años y para conmemorarlo la marca realizó una serie especial de 50 unidades chapadas en oro.
• Vintage. Los modelos de la época, de los que no hay muchos, se cotizan a 2.000 € en anticuarios y coleccionistas.